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Entre depredación e indiferencia

Dr. Silvino Vergara Nava

“Nuestra humanidad está
perdiendo humanidad”

Se ha sostenido en la historia universal que, en la edad media, el ser humano llevaba a cabo tres acciones: arar, guerrear y orar, que estos eran los tres verbos con que se desarrollaba el ser humano, pues tenía que arar la tierra para poder subsistir, contaba con la obligación de guerrear para defender sus bienes y, finalmente, debía orar para pedir el auxilio de Dios ante todos los peligros y calamidades que se presentaban en su vida.

En la modernidad, los seres humanos (mujeres y hombres) —a decir de la historia—, las acciones que realizaba eran consumir y producir, ya que, en tanto que trabaja, las labores del día a día eran de estar produciendo, pero cuando tenía la oportunidad de descansar, de contar con vacaciones o con un tiempo de esparcimiento, lo que hacía el ser humano era consumir. Se trata de un tiempo sin espacio para otras acciones, pues, permanentemente, se consume o produce en tales tiempos de la modernidad.

Ahora bien, para nuestros tiempos de posmodernidad (o también llamada modernidad tardía o tardo modernidad), se describe que el ser humano, única y exclusivamente, consume. Por tanto, solamente es consumidor, pues en todo tiempo está comprando bienes, servicios, realizando gastos; y cuando no está en esas conductas, entonces es “consumido”, es decir, cuando está en un empleo, en un trabajo, desempeñando una labor, como profesionista, como servidor público, se va consumiendo en su trabajo, actividad, profesión; luego de lo cual, llegará algún momento en el que deje de ser útil para el sistema, para la sociedad. A ese grado se ha descrito la conducta actual que desarrollamos en nuestra vida diaria. Pero, para llegar a ese grado de dejar de tener el carácter de seres humanos y convertirnos en simples consumidores, debe asumirse alguna de las posturas que se dan actualmente, se debe estar “entre depredación e indiferencia”.

Efectivamente, pareciera que muchos asumimos la posición de depredar, es decir, de explotar al de junto, de observar en qué podemos aprovecharnos de quienes nos rodeas en nuestro carácter de compañero de trabajo, de servidor público, de político, de empresario, de profesionista, de patrón, de profesor; en esas posiciones nos ubicamos con esa penosa depredación. La posición opuesta y contraria a esa posición depredadora es la indiferencia, en la cual asumimos la posición del desinterés por lo que pasa alrededor en tanto no afecte a nuestra esfera de confort; así pase lo que, pase en nuestro entorno, no es significativo para que dejemos de asumir esa comodidad de la indiferencia; siempre habrá quien asuma la posición y el lugar que debimos posicionar nosotros, y, como no nos incomoda lo que está sucediendo, vivimos en esa indeferencia que nos permite hasta criticar a los depredadores.

Esta es la razón por la que la recopilación de diversos ensayos se ha denominado Entre depredación e indiferencia —prologada por el sacerdote, activista social y protector de los migrantes Pbro. Alejandro Solalinde Guerra—; la cual tiene como objetivo intentar poner en la palestra la situación en que nos encontramos como ciudadanos de la actualidad. La recopilación está conformada por cuatro capítulos denominados: El poder de los derechos, El poder de la realidad, El poder de recaudar y El poder de castigar, que hacen alusión a lo que sucede en la actualidad con el poder del Estado, el poder del derecho y el uso que se ha hecho en los últimos tiempos de los mismos.

Además, cuenta con un apéndice que analizar la posibilidad de que se tenga una filosofía del derecho propia de nuestra región (de México y de toda América latina), propuesta que aboga, precisamente, por la necesidad de que sean nuestras propias leyes e instituciones las que nos permitan regular nuestras naciones, pues lo que ha sucedido en los últimos 50 años es que muchas de las disposiciones legales e instituciones que nos gobiernan son imposiciones, regulaciones que no son propias y que dan como resultado el fracaso de las mismas una vez que son implementadas. Así, pues, para llega a esa filosofía del derecho latinoamericana, es necesario fomentar las investigaciones en nuestras universidades, escuelas, colegios, corporaciones; y esto es algo que se ha olvidado y, por lo mismo, una tarea pendiente. Esta recopilación de Entre depredación e indiferencia pretende, precisamente, provocar la reacción que nuestra sociedad necesita para evolucionar; no para que suceda lo contrario, es decir, involucionar. Es, pues, una tarea pendiente de todos nosotros, que somos los simples ciudadanos de a pie.

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