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¿Y cuándo se legislará sobre derechos del contribuyente?

Dr. Silvino Vergara Nava


Nuestra historia de los derechos humanos y
nuestra jerarquía en derechos humanos
debe contarse a la inversa de lo que plantea el centro.

Eugenio Raúl Zaffaroni


En estos días en que se está discutiendo el paquete económico, es decir, la ley de ingresos y el presupuesto de egresos para 2020, así como las diversas reformas a las leyes tributarias, bien cabía la oportunidad de que esta administración pública y la nueva legislatura legislaran y analizaran reformas que se requieren para brindar derechos a los contribuyentes. Sin embargo, pareciera que esa fue la gran ausencia en el paquete económico, pues no existe ninguna iniciativa en la que se encuentre un derecho a los contribuyentes. Incluso, en la comparecencia en el Congreso por parte del secretario de hacienda y crédito público actual no se habló de los derechos de los contribuyentes; se hizo mención de la recaudación, de los problemas del presupuesto de egresos, incluso de la aprobación del nuevo tratado de libre comercio con los norteamericanos, si se aprobará o no en Estados Unidos de América. Pero respecto a los derechos de los contribuyentes no se hizo mención alguna. Pareciera que no existe ese vocablo, por el momento, ni en el congreso de la unión ni, menos aún, en las propuestas del ejecutivo.

¡Quién se iba a imaginar que esta administración pública (de la que tanta ilusión se tenía por el cambio) no se iba a proponer reformar la legislatura tributaria para brindar seguridad, certeza y derechos a los contribuyentes!, pues era la esperanza de millones de contribuyentes que votaron, no por el simple cambio de una administración a otra, sino por la transformación de la nación. Y ahora resulta que es el gobierno que menos ha propuesto reformas tributarias para otorgar derechos a los particulares. Por el contrario, esta nueva administración pública asume que el sistema tributario es perfecto, lo cual sorprende por su desconocimiento o por su falta de sensibilidad hacia los contribuyentes, pues era necesario revertir toda la serie de reformas neo-liberales de un sistema avasallador, arbitrario e injusto, que se había impuesto a lo largo de 20 años y que está ahorcando a los contribuyentes pequeño y medianos: sobre todo, nacionales; sobre todo, a los más débiles, que, irónicamente, son los contribuyentes que votaron por esa transformación.

Si la nueva legislatura, así como la nueva administración pública, considera que está combatiendo las políticas públicas neo-liberales, debería dar entender (por lo menos a los contribuyentes que tanta esperanza tenían en esa transformación) que ahora, de una vez por todas, sí protegerá a los más débiles, a saber, a los contribuyentes pequeños y medianos. No obstante, parece que eso no sucedió, pues estos son los más abandonados del sistema. Por otros lados, hay hasta palabras de aliento a todos los sectores más débiles del país; incluso para los anarquistas que se dedican a reventar las manifestaciones y destrozar los centros históricos; pero no las hay para los contribuyentes medianos y pequeños.

Pareciera que la nueva administración no tiene conocimiento de la existencia de esos contribuyentes, que son los que más empleos ofrecen, que son los que no tienen la oportunidad de sacar el dinero del país, porque no son los mega-ricos, ni porque tampoco son las empresas transnacionales. Todo da a entender que esta nueva administración solo conoce los centros comerciales donde se encuentran las tiendas departamentales, que son propiedad de franquicias extranjeras o de empresas transnacionales; todo indica que, para ella, no hay más comercio que ellos. Por lo tanto, piensan en abolir el dinero en efectivo, como sino existieran mercados, centrales de abasto, poblaciones en donde no llegan los servicios bancarios, salvo a las tiendas de electrodomésticos, que devoran los pocos centavos que la población marginada recibe de las remesas.

Bien sostiene el juez de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos Raúl Zaffaroni que: “La violación al derecho humano del desarrollo progresivo mata. Lo estamos viviendo. Vemos los índices de muerte violenta en la región la más altos del mundo. Eso es subdesarrollo” (América y su porvenir jurídico, Buenos Aires: Ediar, 2016). Ahora bien, ese subdesarrollo se da porque a los contribuyentes pequeños y medianos, en ese sistema tributario depredador, se los ve como si fueran grandes contribuyentes, con una infraestructura suficiente para contar con contabilidad electrónica y enviarla por medios electrónicos, para contar con buzón tributario, con la capacidad de analizar qué comprobantes fiscales son apócrifos y cuáles no, y para pagar impuestos que no se comparan con los de países del primer mundo (basta considerar que el impuesto sobre la renta en Estados Unidos de América para las empresas es del 20%, aquí en México es del 30%). Pues bien, pareciera que la cuarta transformación de esta nación no tiene contemplados a los contribuyentes, menos aún, sus derechos. Entonces, la transformación no es sobre derechos de los contribuyentes. Por ello: ¿cuándo se legislará sobre derechos del contribuyente?

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