Artículos“Del Estado de Derecho al Estado Buroelectrocrático”

enero 5, 2015por CCA PUEBLA0

Dr. Silvino Vergara Nava

“El sistema de tarjeta de crédito se convertirá en un
Instrumento para ejercer un control absoluto
sobre el ser humano… una sociedad sin dinero
en que toda transacción económica deba
hacerse obligatoriamente a través de un sistema
bancario informático, para utilizarlo si, …
usted es clasificado como persona indeseable.”

Michael Journal.

El estado de derecho se ha considerado en innumerables ocasiones y por los tratadistas de mayor trascendencia que consiste en aquél en el cual un sistema jurídico limita las funciones de la autoridad para respetar los derechos de los gobernados, así las acciones de la autoridad están sometidas a la ley, (LAPORTA, Francisco, “El imperio de la Ley una visión actual” Editorial Trotta, Madrid. 2007) por ende, el Estado se conformó y se fue perfeccionando como una maquina, en la cual sistemáticamente se crean una serie de productos de la misma naturaleza y forma, para lograr ese cometido, -como sucedió con las maquinas de mercancías- se presentó la división del trabajo. Esa división de trabajo paso a la organización del Estado y la ciencia del derecho, pues dicha división permite la delimitación del poder –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- para que, sin observar colores, razas, edades, religiones, se pueda dar el mismo tratamiento a todos los sujetos -igual que la máquina de mercaderías- esto permitió la creación de la burocracia, es decir, en palabras del sociólogo polaco Zygmunt Bauman: “Está programada para buscar la solución óptima…” (BAUMAN, Zygmunt, “Modernidad y Holocausto” Madrid, 2010) Sin embargo, esa concepción ideal de la burocracia se fue deformando a llegar al extremo que describe el referido autor: “La tendencia de todas las burocracias a perder de vista el objeto original y a centrarse en los medios, medios que se convierten en fines.”
Esta realidad ha dado como consecuencia que las instituciones, que conforman al Estado desvíen sus fines, y busquen otros derroteros, entonces, perdemos de vista la función primordial de esa institución y para lo cual fue creada, así ha sentenciado el profesor argentino Elías Neuman “Explíqueme por favor, si se readaptan los delincuentes, Nosotros ¿de que vivimos?” (NEUMAN Elías “Los que Viven del Delito y los Otros”, Temis, Bogotá, 2005) y este pronunciamiento no es único para un presidio o para el ámbito penal, sino que es generalizado, desde una simple clínica de salud en una pequeña población en cualquier Estado del planeta, hasta los órganos de mayor jerarquía, hemos conformado una serie de organismos evidentemente burocratizados que han desviado su función principal para justificar sus propia existencia.
El problema no queda aquí, bueno fuera que se haya tratado simplemente de la desviación de sus fines por parte de las instituciones del Estado, el inconveniente es que esta desviación de sus fines de las instituciones da como consecuencia otros daños colaterales, y el más problemático es que las personas que conforman a estas instituciones, se vuelven simples técnicos, hiper-especializados de la función que desempeñan, lo cual impide que tengan pleno conocimiento de todo el panorama que les rodea, cita la respecto el premio Nóbel de literatura 2010 Mario Vargas Llosa: “Un especialista es una persona encerrada en un saber que lo incomunica con los demás. Un mundo de especialistas es un mundo de autómatas que sólo saben de su campo, pero nada de lo demás. Eso produce que la sociedad se fragmente en islotes de seres incomunicados” (Conferencia en la Universidad Autónoma Metropolitana, -México, D. F.- La Jornada 3 de marzo de 2011).
Las consecuencias son evidentes, los servidores públicos, funcionarios, trabajadores, jueces y magistrados, los vuelve técnicos amorales, es decir, que se limitan a desempeñar su trabajo tan mecánico, que no se conoce cuales son los alcances y las consecuencias del mismo, el simple cumplimiento del deber, y con ello la satisfacción del deber cumplido, pero: ¿para qué ese cumplimiento del deber?, es decir, ¿Cuál es el alcance ante la sociedad de este trabajo realizado?, pues bien, para estas preguntas habrá que remitirnos a la literatura, tesis e investigaciones de las razones del nazismo, que generalizadamente se consideró que este fenómeno se debió a razones extraordinarias, que la amalgama de muchas condicionantes complejas dio como consecuencia ese fenómeno, difícil de volver a suceder, y por ello, es que, ha sido olvidado o por lo menos, se encuentra en el rincón de los olvidos esta catástrofe de la modernidad que fue el nazismo. El inconveniente es que no estuvo sólo, habrá que incluir: El franquismo, El fascismo, El stalinismo, después las dictaduras en América latina –Brasil, Uruguay, Perú, Chile y Argentina- los gobiernos de Centroamérica que permanentemente han cometido genocidios, arbitrariedades de las que desafortunadamente México no quedo al margen, en resumen, algo más sucedió, ese sistema nazista no nació sólo en la modernidad.
En la obra de Hanna Arendt que escribió sobre el proceso en Jerusalén de uno de los principales generales nazis: Adolf Eichmann, -“Eichamn en Jerusalén”- dentro de todos los argumentos que estuvieron en juego para su defensa, se analizó en esa obra, en particular la obediencia debida, es decir, la excluyente de responsabilidad penal del citado general debido a que, simplemente estaba haciendo su trabajo, y por ello los delitos que pudo cometer no son responsabilidad de él, así el reclutar a los judíos, gitanos, comunistas, desvalidos para el trabajo, y conducirlos a los campos de concentración era su empleo, y por ende, a decir de su defensa, no hay responsabilidad alguna, es más, después de los exámenes correspondientes se resolvió que no tenía problema alguno de tipo mental, psicológico, o bien, un odio extremo a cierto tipo de personas, como los judíos o gitanos, lo cierto es que se reveló en esta obra -que no fue del agrado de la mayoría- que el nazismo y estos fenómenos ya citados de poder absoluto se lograron bajo la ayuda de la burocracia, de las instituciones del Estado y de la propia población, cada quien haciendo su trabajo: “a – moralizados”, es decir, sin interés alguno por los demás, sin interés de averiguar para que es el trabajo que realizó todos los días, y cual es el efecto de mi empleo para la sociedad, sintetiza al respecto de éste lamentable suceso pero en tratándose de los genocidios Daniel Feierstein: “La industrialización de la muerte termina de deshacer este vínculo instalando una relación de anonimato. No se ve a la victima cuando muere, tampoco nadie es el encargado de darle muerte. La estocada final la de la maquina (de gas) descomponiendo de esto modo una posible cadena de responsabilidad moral”. (FEIERSTEIN, Daniel, “El genocidio como Práctica Social” Fondo de Cultura Económica, México 2011)
En conclusión, estos acontecimientos atroces se presentaron, porque cada quien hacia su trabajo, ya citaba en 1945 Dwight Macdonald: “Ahora debemos de temer más a la persona que obedece la ley que a quien la viola” (BAUMAN, Zygmunt, “Modernidad y Holocausto” Madrid, 2010) Desde luego que, este resultado severamente criticado, es confirmado por otros autores, el ya citado sociólogo Zygmunt Bauman: “Modernidad y Holocausto” Madrid, 2010”, que dejo atrás ese criterio de que fueron actos ocasionales, aislados, por el contrario sostuvo que la función burocrática de la organización del Estado Nazi permitió que todos cumplieran con su deber en el trabajo, y que por ello nadie comprendiera cual era la consecuencia de elaborar una lista de personas, clausurar un negocio, corregir un acta de nacimiento, –como las leyes de Nuremberg de 1935, que obligan a la corrección de actas de nacimiento de los judíos que, para distinguirlos se modifican el nombre de pila: Los hombres Israel, las mujeres Sara- en resumen, es un simple empleo.
Pareciera que el reconocimiento mundial de los derechos humanos, la creación de una Corte Penal Internacional, la multiplicidad de tratados internaciones de protección a los derechos humanos, la corriente filosófica del neoconstitucionalismo impiden que se vuelva a presentar este tipo de atrocidades, pero en tanto sigamos utilizando el mismo sistema, las mismas instituciones, y las mismas funciones en la actualidad como las que generaron estos regimenes autoritarios de hace casi cien años el problema sigue vigente, por un lado, el desinterés, todos contra todos, el que se resuelvan los problemas por parte del legislador con penas más elevadas – al grado de crear el derecho penal del enemigo- un poder judicial que como no niega un vaso de agua, menos aun niega una orden de aprehensión, y que sentencia sin conocer los alcances de su resolución, pero sustentado en el aforismo “Dura lex, sed nata lex”, es suficiente para que jueces y magistrados se sientan cómodos impartiendo justicia únicamente en horas hábiles, -que desafortunadamente son muy pocas-, en tanto en la calle encontramos: injusticia, inseguridad, corrupción, que son todos los días y todas las horas. Por su parte, el Poder Ejecutivo desligándose del Estado social de derecho o Estado de bienestar, jugando armoniosamente a una venta de garaje obsequiando concesiones a los amigos y, expropiaciones, persecuciones y desapariciones a los enemigos, entre tanto, la sociedad arrinconada con manifestaciones dominicales, con gritos y manifiestos en periódicos esta intentando hacer de su parte.
Desafortunadamente hoy, con los sistemas informáticos, electrónicos, y la permanente vigilancia en calles y plazas públicas con cámaras de video, hemos creado una sociedad “panóptica” propuesta para los presidios por J. Benham, -El panóptico una construcción en forma de anillo en el centro una torre con amplias ventanas que se abren a la cara interior del anillo- en donde se sabe que nos vigilan, pero no conocemos quién, cuando, y menos aun para que, -inspirada esta construcción en la casa de las fieras que Le Vaux construyo en Versalles (FOUCAULT, Michel, “Vulgar y Castigar” Siglo XXI, México, 2009)- sociedad actual a la que se denomina por Ulrich Beck como ”Sociedad del riesgo”, es decir, que ante la existencia de tantos peligros desde la misma bomba atómica que acabará con la especie humana, y de la cual basta un simple empleado que apriete el botón, hasta el riesgo de la integridad de cada uno de los miembros de la población la cual no puede estar tranquila, por ende, los sistemas electrónicos sustentados en la estadística, que los políticos lejos de tomarlos con las reservas correspondientes los ven con gran curiosidad, y de esta tristemente se producen las políticas publicas, y lo que ocasiona es: por parte del Ejecutivo: Enviar medicamentos para enfermedades tropicales a zonas frías, instalar centros hospitalarios en donde no hay población, dotar de uniformes a policías de complexiones distintas a las tallas de los uniformes, equipar las computadores escolares con los datos del programa escolar ya caduco, por parte del Legislador: gastando grandes fortunas para las estadísticas crea leyes con base en la economía artificial y no en la realidad social, Por su parte, el Poder Judicial: los jueces y magistrados cumplen con la meta en el dictado de sentencias y criterios y jurisprudencia mensuales, sea como sea hay que efectuarlo, y cargarlo al sistema, en resumen, el sistema ve todo, menos a los seres humanos, bien precisa Ulrich Beck: “¿Hasta que punto pueden resistir las comunidades del riesgo?”, (BECK, Ulrich, “La sociedad del riesgo” Paidos, Madrid, 2013) la respuesta: queda muy poco, hemos pasado del Estado de derecho al Estado Buroelectrocrático, es decir, un Estado que gracias a las leyes sistemáticas se sustenta en una función burocrática que, sin saber porque y para que, realiza todas sus funciones, y ahora con mayor facilidad con los sistemas electrónicos, las mismas arbitrariedades, pero más rápido y afectando cada día a más personas, si viendo expedientes y personas en las oficinas públicas no existía la sensibilidad necesaria para resolver los problemas del día a día, ¿qué se espera con los sistemas electrónicos?, en donde por recomendaciones internacionales resulta que en México se debe de inscribir un contribuyente al Registro Federal de Contribuyentes por Internet, presentar sus declaraciones y avisos por ese medio, notificarlo, multarlo y requerirlo por esa vía, ¿Cuál es la moral para desempeñar su trabajo el empleado que esta en frente de una computador tecleándola en sus horas de trabajo, sin saber cual es la repercusión social de dicho tecleo?, de la misma forma esta tecleando un juez y hasta un ministro.
El sistema que hemos creado en las últimas décadas que bien podemos denominar: Estado Buroelectrocrático, es decir, un Estado conformado por institución jurídicas que se vuelven burocráticas, que pierden sus metas y crean como meta justificar su propia existencia, es un Estado electrónico, pues es hoy con los sistemas de computo, Internet, etc., un facilítador para contar con una mayor cobertura de sus acciones a los gobernados, que sin estos medios electrónicos no se podría abarcar a todos a los que hoy controla, por ejemplo: la falta de presentación en tiempo de las declaraciones de impuestos el propia sistema emite y notifica la multa correspondiente, las multas por medio de foto -video, o bien, el control del vencimiento de licencias, autorizaciones, etc., este Estado Buroelectrocrático se gobierna por si mismo, y solamente necesita de la mano humana a veces para capturar la información que requiere, personas de carne y hueso que por esa división del trabajo, pierden cualquier contacto con la realidad social, su trabajo es tan mecánico y frío que su profesión se vuelve de horas hábiles y no de una forma de vida, es evidente que los sistemas electrónicos no han sido las simples herramientas para facilitar el trabajo, ahora se han inventado trabajos para hacer uso de estos sistemas, mientras observamos esta realidad, requerimos de cambios urgentes ya que este Estado no puede tener una vigencia muy prolongada por muy sorprendente que esto sea, el cambio esta muy cerca, basta el ejemplo que, después de la caída de la URSS, citaba Fidel Castro sorprendido al respecto: “La existencia de la Unión Soviética era tan segura como la salida del sol en la mañana. Así era de sólida, poderosa y un país con increíble fortaleza que había sobrevivido pruebas y dificultades extremas.” (KEERAN, Roger, KENNY Thomas, “Socialismo traicionado” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2013) Más temprano que tarde tendrá que humanizarse el Estado Buroelectrocrático o bien, inventar algo diferente que permita que los medios sigan siendo medios, -como los instrumentos electrónicos- y los fines sean valorados como fines, como la seguridad jurídica y la justicia.

Fuentes.

– ARENDT, Hanna, “Eichmann en Jerusalén” Lumen, Barcelona 2003
– BAUMAN, Zygmunt, “Modernidad y Holocausto” Madrid, 2010
– BECK, Ulrich, “La sociedad del riesgo” Paidos, Madrid, 2013
– ESTULIN, Daniel, “La verdadera historia del club Bildergerg” Planeta, México, 2009
– FEIERSTEIN, Daniel, “El genocidio como Práctica Social” Fondo de Cultura Económica, México 2011
– FOUCAULT, Michel, “Vulgar y Castigar” Siglo XXI, México, 2009
– LAPORTA, Francisco, “El imperio de la Ley una visión actual” Editorial Trotta, Madrid. 2007
– KEERAN, Roger, KENNY Thomas, “Socialismo traicionado” Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2013
– NEUMAN Elías “Los que Viven del Delito y los Otros”, Temis, Bogotá, 2005

 

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