Después de las elecciones: ¡Preparemos los amparos!

Silvino Vergara Nava

“Las sociedades democráticas no se basan en la

fuerza, si no en la propaganda, engendrando el

consenso por medio de una ‘ilusión necesaria’ y una

‘sobre simplificación’ emocionalmente poderosa”.

Noam Chomsky

Todo da a entender que después de estas elecciones presidenciales que se llevan a cabo en el mes de junio de 2024, será necesario estar prestos con los juicios de amparo, esas luchas silenciosas, que así le denominan las: “Teorías críticas del derecho”, comandadas por el profesor Boaventura de Sousa Santos, de quien vale la pena leer sus libros de derecho, pues no se tratan esos juicios de amparo de resistencia o defensa de las reformas a las leyes, particularmente, fiscales que contravengan los derechos de los contribuyentes, van más allá que esperar la simple decisión del juzgador.

Y es que, si ambas candidatas a la presidencia estuvieron sosteniendo que subsistirán las pensiones, que incluso, se aumentarán, el problema de ello es que adicionalmente a que se aumenten, también aumenta la población a quien se le otorga esos derechos sociales, por lo tanto, no hay dinero que alcance para ello, es decir, no podemos contar con los recursos necesarios para que se pueda mantener ese ritmo de gasto del Estado, pues como se ha visto con este sexenio que está finalizando, la administración pública federal no cuenta con recursos para muchas de sus actividades que debe de realizar; el Estado se encuentra ahogado de deudas, la mejor prueba de todo esto, sin meternos a estadísticas, es que simplemente a partir de este sexenio, lo que no se había visto en los tribunales del orden federal es que, cuando se acude a solicitar copia certificada de algún documento, es necesario llevar el papel, no obstante que se paga un derecho para esa expedición, lo cual no es otra cosa más que no existen los recursos suficientes para tanto gasto y a veces, dispendio.

Por ello es que, la próxima presidenta de la República, tendrá necesariamente que llevar a cabo una reforma fiscal, si es que se pretende mantener la palabra que se dio en las elecciones, en cuanto a que estas mantengan dichas pensiones, pero esa reforma fiscal no es como las que hemos visto anteriormente, en donde se establecen más obligaciones formales, sino que en el caso estas reformas fiscales, de la candidata que sea la ganadora eso es indistinto, tendrá que proponer una reforma fiscal, pero sobre todo recaudadora, y que, no hay muchas alternativas, o se aumenta el impuesto al valor agregado o bien, se aumenta el impuesto sobre la renta, otra opción es que se les ocurra por allí algo descabellado, como gravar las herencias, y sobre todo aumentar los impuestos en refrescos, alimentos no básicos y en los cigarrillos, que es lo menos criticado porque se asume que es por el bien de la salud de los mexicanos, finalmente, la otra alternativa es que, se acepten las  recomendaciones de los organismos internacionales.

Lo que es una realidad es que, se tendrá que implementar una reforma fiscal con el aumento de las contribuciones, el problema será que no sea gradual y sobre todo que no se haga con la racionalidad suficiente como para evitar que la mediana, la pequeña industria y la microempresa desaparezca, que son las que soportan al mayor número de empleados del país.

Algo de lo que pudiéramos decir que México se encuentra rezagado es, en relación con otros países de América Latina, es respecto a la tasa del Impuesto al Valor Agregado, basta con hacer un simple comparativo, y México es de los países que tienen ese impuesto más bajo y es de los impuestos más sencillos de fiscalizar, incluso, con las atribuciones que se le han implementado en las reformas al código fiscal de la federación en los años de 2020, 2021 y 2022, es ahora mucho más sencillo fiscalizar ese impuesto, basta con observar que el procedimiento de restricción y revocación del sello digital es muy sencillo de implementar por la autoridad fiscal, plagado de corrupción y de violaciones graves a los derechos fundamentales, en parte, porque los tribunales no se han enterado aún de la mecánica de esa novedosa herramienta recaudatoria de la autoridad fiscal, o bien, por el temor con que ahora se están dictando muchas de las sentencias, pero, se insiste, sobre todo, porque las tasas del impuesto al valor agregado mexicano están muy bajas con relación a otros países como Brasil, Panamá, Costa Rica, Colombia, Chile, que son los países con los que pudiéramos competir en este novedoso “nearshoring”, que más que nada suena como al único salvavidas para la sobre vivencia de las economías como la mexicana.

Por ello es que, no habrá mucha escapatoria, sea la candidata que sea la victoriosa, lo cierto es que habrá reforma fiscal, y no será como quisiéramos que fuera, para limitar las discrecionalidades de las autoridades fiscales y con ello acabar con la corrupción, sino para recaudar más, por ello es que resulta necesario después de las elecciones: Preparar los juicios de amparo que no son otra cosa más que, las luchas silenciosas que damos los contribuyentes de a pie. (Web: parmenasradio.org)

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