Un final de sexenio atípico

Silvino Vergara Nava

“Que quede establecido que está prohibido

el que se condonen impuestos para que se

acaben los abusos que se cometían”.

Andrés Manuel López Obrador

Abril de 2019

Este sexenio, que finaliza, será atípico para la materia fiscal, en particular, para la fiscalización de la autoridad fiscal y, como consecuencia, un inicio de una nueva administración pública federal de igual forma, será diferente a lo que ha sucedido en ocasiones anteriores.

En primer término, era común que al final del sexenio entre más se acercaban las elecciones presidenciales se disminuían las acciones de las autoridades fiscales ante los contribuyentes, es decir, había menos presencia de la autoridad fiscal ante los contribuyentes, como que era el momento para dejar tranquila a la población de las acciones de fiscalización, en tanto, se preparaban para el día de las elecciones, por lo cual, los años en que había elecciones presidenciales, era de todos conocido que habría menos visitas domiciliarias, revisiones de escritorio, requerimientos, multas, liquidaciones e incluso, procedimientos de ejecución, y de esto los que han vivido los últimos sexenios lo pueden constatar, resultaba impresionante como se disminuían las acciones de la autoridad fiscal en el último año de la administración pública federal.

Pero, en el caso de este periodo que vivimos no ha sucedido así, por el contrario, ahora vemos como, si bien no se llevan a cabo facultades de comprobación, porque las visitas domiciliarias, las revisiones de escritorio han pasado a segundo término, lo que si es un hecho es que la autoridad no ha dejado de insistir en acciones de revisión con los contribuyentes, el ejemplo es claro con lo que está pasando con la revocación del certificado del sello digital, la verificación, casi absurda de los domicilios fiscales, el rechazo de la renovación de la firma electrónica y desde luego, las denominadas invitaciones, que son el corazón de la fiscalización de la autoridad fiscal actual y que el éxito de ellas es la falta de certidumbre sobre lo que le sucederá a cada contribuyente con ese procedimiento.

Es palpable que, en estos tiempos, de lo que se está invadido es de este tipo de facultades que han modificado las acciones de la autoridad fiscal del fin de los sexenios, ahora con la presencia de las denominadas: “Facultades de gestión”, que permiten a la autoridad abarcar un mayor número de contribuyentes, ya que se auxilian de la tecnología de la información para su ejecución, además que con este tipo de atribuciones no se requiere demasiadas formalidades que deba llevar a cabo la autoridad fiscal para su ejecución, cuando ese es el éxito de esas atribuciones de la autoridad para una mayor recaudación.

Y es que las formalidades son: “El talón de Aquiles” de la autoridad fiscal, muchas de sus diligencias, procedimientos, etc., son resueltos con errores en las formalidades que marca la ley cómo llevarlas a cabo, por lo cual son anuladas. En su tiempo, eran anulados de forma lisa y llana, después se modificó la legislación y el criterio jurisdiccional para convertirse en nulidades para su reposición, a lo que se denomina como: “Nulidad para efectos”, y finalmente, se convirtieron en vicios de forma no invalidantes, es decir, existe el incumplimiento de la autoridad en los requisitos formales de sus procedimientos de fiscalización, pero resulta que no invalidan el acto de autoridad, a ese extremo se ha llegado.

No obstante, todo este cambio de criterios y de modificaciones a la ley para llegar a este extremo, sucedió que se han evitado facultades de comprobación y aquellas que contienen una carga de formalidades, que la misma autoridad es conocedora, que hay formalidades que no podrá cumplir.

En cambio, con estas facultades de gestión, novedosas en México a partir de 2014, observamos una gran presencia de la autoridad fiscal ante los contribuyentes en este fin de sexenio. Y, lo que sigue es preguntarse: ¿Qué sucederá al inicio de la administración pública en la materia de fiscalización? Que, sin apoyo a los deudores del fiscal, sin programas de condonación, pues desde 2020 fue reformado el artículo 28 de la Constitución en donde se está prohibiendo la condonación de impuestos como regla general, lo cual era una práctica común al inicio del sexenio que permitía acudir a esa facilidad, ahora no sucederá, por lo cual para los contribuyentes y los deudores del fisco el panorama es desolador, pues ya desde la pandemia en 2020 se les dejó a su suerte, en este tiempo no es la excepción, no van a cambiar mucho las cosas, al contrario, se pueden recrudecer. (Web: parmenasradio.org)

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