Silvino Vergara Nava
“La crisis que afecta al mundo es integral:
financiera, laboral, alimentária, ecológica,
energética.
Afecta a la manera de organizarnos.
No hay revolución en el horizonte.”
Juan Carlos Monedero
Con el nuevo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos de América que inició su vigencia el 1º. de julio de 2020, se ha impuesto a México una serie de condicionantes para que no exista la ventaja competitiva ante su socio del norte sobre el costo de los salarios en nuestra nación, todo empezó con la reforma de la subcontratación para combatir el denominado: “outsourcing”, después se siguieron otras reformas laborales, pasando por la ley silla, llegando a la reforma constitucional de la reducción de la semana laboral.
Desde luego que, lo que importa en ese tratado y sobre los intereses de EUA, no es el respeto a los derechos de los trabajadores mexicanos, eso es lo que menos interesa, lo trascendental es que no sea la ventaja de México para que se instalen las empresas norteamericanas en nuestro territorio el costo de los salarios en nuestra nación, por lo cual, la imposición de la reforma publicada el 23 de abril de 2021 para combatir el outsourcing, fue para debilitar las pocas ventajas que tiene México ante Estados Unidos de América.
Así, hemos sufrido una serie de modificaciones legales en materia laboral para debilitar que, el costo de la mano de obra en México sea la mejor invitación para que la inversión extranjera se coloque en México para maquilar o transformar sus productos.
Cabe hacer mención que, a diferencia con México, en el país del norte, se encuentra más que instalado el “outsourcing”, hasta los pilotos de un avión de una empresa norteamericana no están contratados por esa empresa, sino que su relación laboral es con alguna sociedad filial y así, la generalidad de las actividades laborales en ese país.
Pero, la cereza del pastel es la reforma constitucional en materia de reducción de las horas de la semana laboral, que dicho sea de paso, en México costo mucho sudor a las administraciones públicas federales de estos últimos dos sexenios implementarla, es sabido que, las propias cúpulas gubernamentales mexicanas tienen conocimiento pleno que esta imposición es una loza encima de los empresarios mexicanos y la producción en México, que la mayoría de ellos son micro, pequeñas, y medianas empresas que su principal motor es la mano de obra, ya que carecen de maquinaria y tecnología de punta.
Con esta reciente reforma constitucional que obliga a la reducción de la semana laboral de 40 horas, es la mejor invitación a que subsista o resucite el denominado outsourcing en México, pues las empresas no cuentan con la capacidad para resolver con otras alternativas esta problemática de la reducción de la semana laboral, ya que no tienen recursos o créditos suficientes para tecnificar sus procesos, para sustituir mucha de la mano de obra mexicana en maquinaria y tecnología, por ello es que se encuentran limitados a acudir al denominado “outsourcing”, pues la otra alternativa del empresariado mexicano es pasar a la economía informal, que desafortunadamente es la que en los últimos 8 años se ha incrementado considerablemente debido a reformas como esta modificación constitucional que no ve sobre la realidad mexicana, sino sobre los compromisos internacionales que se adquieren simplemente para subsistir los dirigentes actuales en el poder y contar con apoyo internacional en créditos y otras medidas hasta diplomáticas.
La reducción de horas de trabajo semanal en el mundo occidental va más allá de la razón económica entre los inversionistas norteamericanos y la mano de obra mexicana, en realidad tiene que ver con esa transformación que se está viviendo ya desde hace tiempo, entre el capitalismo productivo y el capitalismo financiero, en donde este ultimo está sustituyendo al primero y una de las consecuencias de ello es la disminución del número de empleos y como consecuencia de trabajadores en las empresas, la sustitución de la mano humana por tecnología, la necesidad de crear consumidores más que productores o empleados, atendiendo al número impresionante de mercancías con que se cuenta en la actualidad en el mundo.
Basta con recordar que, nunca se había tenido el número de mercancías disponibles en el mundo como en nuestros tiempos, por lo cual antes de tener la necesidad de más empleos y trabajadores, lo que se requiere es de más consumidores de este gran cúmulo de productos, por ello es que, la reducción de horas no es para la convivencia familiar, para más descanso de los trabajadores, y todas esas frases románticas que se dicen en los medios de comunicación por aparentes convencidos con la idea o bien, por simple ignorancia, como la de los partidos políticos que se han quedado sin argumentos, ni ideologías para su subsistencia, pues el interés es otro, es convertir a los empleados y a los trabajadores, en consumidores, a costa de los gobiernos y de todas las consecuencias que esto representa para estos gobiernos, como es el vivir endeudados y comprometidos eternamente con los organismos financieros internacionales. En fin, la reforma constitucional es una invitación formal y no formal para continuar con el outsurcing.
(Web: parmenasradio.org)