Silvino Vergara Nava
“Cuando los primeros maestros populares
decidieron ir a las comunidades a enseñar
a leer a los humildes,
los acusaron de sembrar el odio.”
Juan Carlos Monedero
¿Quién ha acudido a una biblioteca pública en los últimos años?, ¿Cuántas bibliotecas públicas siguen funcionando en la ciudad?, ¿Cuál será el costo de los gobiernos de contar con bibliotecas públicas a las cuales nadie acude?, ¿no valdría la pena ya cerrar las bibliotecas públicas y aprovechar los espacios para otros fines más urgentes?, ¿es momento de vender los libros de las bibliotecas públicas para contar con un ingreso adicional por parte del Estado?, ¿Qué tratamiento le han dado las universidades a sus bibliotecas, a las que no acuden alumnos, ni profesores?, ¿las bibliotecas tendrán el mismo destino que las iglesias en Europa, que son utilizadas actualmente para restaurantes, bares, salones de reuniones o tiendas ante la falta de feligreses?
Abril es el mes del libro, específicamente el día 23 de abril es el día del libro, por eso muchas universidades, instituciones educativas se disponen a organizar ferias del libro, presentaciones, publicaciones sobre libros, a pesar de tener a sus bibliotecas solitarias, sin embargo, todos esos esfuerzos pareciera que resultan en vano, la mayoría acude a esas ferias como un paseo familiar y económico, pues no se compran un solo libro, otros compran algún libro que nunca van a leer, otros más acuden por el simple entretenimiento, el problema, en resumen, es que: ¡la gente ya no lee!
La feria del libro de Guadalajara es la más numerosa, siempre al final de cada feria anual, se aumenta el número de visitantes, es decir cada año rompe record de asistencia, esa estadística la conocemos todos, pero la que no se conoce, ya sea porque no se tiene el dato o mejor dicho, se esconden esos datos lastimosos, es conocer el porcentaje de visitantes que compran libros, lo cual es evidente que ni la mitad de quienes acuden a esa feria internacional adquieren libros, desde luego que, se compensa el fracaso de las ventas al menudeo, si es que no acudieran mayoristas de toda la república para surtir sus pequeñas librerías, evidentemente es que: ¡no hay lectores¡
Y, sin lectores, no hay libros, sin libros no hay bibliotecas, sin estas los países son más sub-desarrollados, hay mayor ignorancia dentro de la población y con eso mayores diferencias entre clases sociales de una misma comunidad, lo cual da como consecuencia que existan ambientes más violentos, mayor impunidad, corrupción, informalidad, todo porque simplemente la gente no lee.
A ese grado es la problemática de la falta de lectura dentro de la población actual, por eso, el que se sostenga que es preferible gobernar un pueblo ignorante, como una máxima para los gobernantes nefastos, resulta a largo plazo, más perjudicial para estos gobernantes que contar con un pueblo culto, el problema es que estos gobernantes: ¡tampoco leen!
La razón de la ausencia de lectura es muy sencilla, hemos cambiado textos por imágenes y audios, es más, ya existen los video libros y los audio libros, que dicho sea de paso, se han convertido en un fracaso, porque no se consumen en los números que se habían calculado.
Incluso, los grandes pensadores de los últimos tiempos, (Jordi Pigem, así lo cita) han concluido que les ha absorbido bastante tiempo las pantallas, los celulares, redes sociales, etc., que han disminuido su tiempo de lectura, lo cual es aun más problemático, porque si estos personajes no leen, entonces su producción literaria se diminuye dramáticamente o bien, se formula con menor calidad sus aportaciones.
En algunas ciudades Europeas se instalan en algunas calles unas canastas, en donde se acomodan unos libros y estos se ponen a disposición para la lectura de los transeúntes, con la consigna de que después de leerlos, los regresen al mismo lugar, para que los lean otras personas, eso es muy noble, el problema es que va en disminución esa cultura de fomentar la lectura gratuita, y sobre todo, es el tipo de lectura que se lleva a cabo actualmente, porque no podemos decir que ya no existan lectores, siguen existiendo, pero estos ya no acuden a las bibliotecas, y por otro lado, el problema es él tipo de lectura que se hace actualmente.
Respecto a la ausencia de visitantes en las bibliotecas, mucho se debe a que los directores de las mismas, los encargados, y desde luego, sus dirigentes no tienen mucho interés en organizar eventos culturales en las propias bibliotecas para atraer público, ¿Cuántas ocasiones hemos escuchado sobre la presentación de libros en bibliotecas, talleres de lecturas, reuniones sobre narraciones de libros emblemáticos, es más prestar las instalaciones para contar con clases universitarias dentro de esas instalaciones bibliotecarias?, esa ausencia de actividades ha empujado a que no se acuda a esas bibliotecas, sobre el pretexto de que las cuidan tanto, que ese exceso de cuidado las está dejando abandonadas.
Ya queda pendiente, para otra ocasión, respecto a lo que se lee actualmente, pues el problema es aun mas grave, quienes son pocos los que leen, a esos hay que preguntar ¿qué es lo que leen?, porque ese es otro problema, aun mayor que el propio abandono de las bibliotecas, que para protegerlas es necesario fomentar una población más lectora, y eso hoy con las imágenes, con los audios, si que es un reto.
Pero, si se quieren matar verdaderamente a las bibliotecas, basta con convertirlas en un derecho fundamental previsto en la Constitución, para que de bibliotecas se conviertan en meros museos, donde nadie puede tocar nada más que observar en las vitrinas como se van deteriorando los libros que nadie puede tocar, mucho menos leer, indudablemente que estamos ante el drama de que estas bibliotecas están en peligro de extinción.
(Web: parmenasradio.org)