Silvino Vergara Nava
“No es que esté prohibido que una persona
salga a tomar el sol en una ventana,
no está prohibido, pero hay que tener
respeto por lo que significa
como patrimonio histórico.»
Claudia Sheimbaun
30 de marzo de 2026
¡Es un montaje!, no, ¡es un holograma!, no, ¡es inteligencia artificial!, total, hoy todo se resuelve con que fue la inteligencia artificial o un algoritmo, o algo similar, pero en realidad, lo que sucedió recientemente es que, se descubrió que una mujer, para variar alta funcionaria de la Secretaria de Hacienda, estaba asoleando sus piernas en una de las ventanas principales del emblemático Palacio Nacional, lo que no es otra cosa más que un evento que no puede decirse que no había sucedido previamente, pues según los registros ese edificio, con sus modificaciones, existe desde el siglo XVII, y en la historia de México por el Palacio Nacional ha pasado cada personaje, que desde luego, hay muchos que han perdido la compostura y más que eso, en ese lugar.
Pero, lo que sucedió recientemente con la titular de un alto cargo público, ni más ni menos que, de la Secretaría de Hacienda, es una muestra de despotismo que por ello, se necesita limitar por medio del Estado de derecho y sobre todo, lo que se presentó fue una lección de lo que se debía de considerar como Estado de derecho, por lo manifestado por la titular de la administración pública federal el 30 de marzo de 2026 y que se cita en la parte superior de este modesto ensayo.
Efectivamente, el derecho y sus leyes, no pueden regular todo, de ser así sería imposible para el legislador y asfixiante para los gobernados, el derecho, sus regulaciones y prohibiciones lo que legislan es lo más común, es decir, lo ordinario, por lo cual, no se puede regular lo que resulte extraordinario, como será regular los viajes a la luna, lo que se legisla es lo que sucede día a día.
Este tipo de sucesos, como por ejemplo, poner los pies en el escritorio, o que un hombre se introduzca al baño de mujeres o viceversa, incluso, que no se use la vestimenta adecuada en las oficinas públicas, o bien, el caso de esta mujer, que se le ocurrió asolear las piernas en una ventana del Palacio Nacional, no se puede reglamentar, resultaría imposible y absurdo para los legisladores, estos lo que hacen es regular lo más común, pero ciertas conductas no les corresponde al derecho reglamentarlas, esas conductas prohibidas son normas no escritas, pero que son necesarias, y que por sentido común, todos las deben de conocer y acatar, sin necesidad de que aparezcan en un ordenamiento o reglamento oficial, y que son útiles para normar un comportamiento adecuado, a esas normas, se les denomina normas morales y en ellas el Estado y sus legisladores no deben de inmiscuirse, pero se cumplen por la generalidad de la población por convicción, por voluntad propia.
Pero, para que se acate por la población con esas normas morales, es necesario que la generalidad de las personas, primero las conozcan por sentido común, por instrucción en las escuelas o bien, por la propia educación en la familia, por lo que, sobre estas normas morales, que no son escritas, no debe de inmiscuirse el Estado, esas ya están dadas por la propia comunidad o la sociedad, son tan básicas que no deben de ser tarea de las instituciones del Estado, es más si el Estado las sanciona, como es el caso de imponer multas absurdas como ha sucedido en algunos ayuntamientos en donde se castiga por el uso de minifaldas, o bien, por gritar piropos insultantes a las mujeres, se considera que esas sanciones son inconstitucionales, la doctrina denomina a estos castigos como: “infracciones o delitos de bagatela”, la doctrina penal les nombra como: “la insignificancia penal” y en la Constitución de nuestra nación están prohibidas en el articulo 22.
Por ello es que, la manifestación de la titular de la administración pública en el sentido de que no hay reglamento alguno que sostenga que está prohibido asolear las piernas en una ventana del Palacio Nacional, es una manifestación muy poco afortunada, es inminente que no hay asesores jurídicos o lo suficientemente capacitados, como para aconsejar a la titular de la administración pública para que no haga esa serie de manifestaciones que quedan fuera de lugar para quien cuenta con el cargo jurídico más importante de nuestra nación.
Pero, lo peor de todo es que con este evento, tan indiferente que pudiera decirse que se presentó con quien puso sus piernas a asolear en una de las ventanas principales del Palacio Nacional, es el sello de lo que está pasando en nuestro país con muchos de los funcionarios con que actualmente contamos, pues atrás de este desplante, se muestra la prepotencia, despotismo, abuso con que se están haciendo tantas acciones en las instituciones del Estado, verdaderamente a espaldas de la nación, sin importar lo que opinen o dejen de opinar los ciudadanos, que finalmente son los que mantienen este sistema.
Ponerse a asolear las piernas en el Palacio Nacional en realidad, no es cualquier cosa, es una muestra del sello con que se está gobernado en muchas de las decisiones federales, sin peder de vista lo que está sucediendo en muchas entidades federativas, se gobierna bajo el capricho y el beneficio económico de quien en ese momento esta en el poder, tener la convicción de poner las piernas a asolear, es simplemente la muestra del capricho con que se toman muchas de las decisiones gubernamentales, que ha dejado mal parada a la titular de la administración pública federal y a sus funcionarios, que pareciera que más que estén gobernado, están haciendo un favor a los ciudadanos de gobernar, por ello se dan el permiso de asolear las piernas en el Palacio Nacional y otras muchas cosas más que ya no capta la cámara fotográfica de un turista oportuno.
(Web: parmenasradio.org)