Silvino Vergara Nava
“Tenía usted que vivir con la seguridad de que
cualquier sonido emitido por usted sería registrado y
escuchado por alguien y que, excepto en la
oscuridad, todos sus movimientos serían observados.”
George Orwell
1984
Pareciera que muchas de las predicciones que se encuentran en esa novela emblemática de George Orwell, denominada: 1984, se están cumpliendo, la vigilancia a los ciudadanos de a pie, por medio de la actual tecnología de la comunicación y los servicios bancarios son los instrumentos para llegar a ese control y vigilancia total, máxime con el compromiso adquirido recientemente por la titular de la administración pública federal en la convención nacional bancaria, respecto a que se llevará a cabo la imposición de que el pago por consumo en las estaciones de gasolina sea exclusivamente por medio de los servicios bancarios.
Vale la pena imaginar esas estaciones de gasolina que existen en poblaciones, por ejemplo las tomadas por el crimen organizado, o bien, las que están tan alejadas de la civilización que no alcanzan a contar con energía eléctrica regular, menos aun con servicios bancarios, o bien, en las propias ciudades, las estaciones de gasolina contiguas o mercados, tianguis, o los miles de consumidores que son conductores de autobuses, camiones colectivos, taxis, etc., ahora pagando el consumo de combustible por vía electrónica.
Una promesa presidencial que tiene muchas repercusiones, pero sobre todo fuera de la realidad mexicana, particularmente de la provincia, de los regiones más alejadas de las grandes ciudades, allí en las zonas rurales, cientos de poblaciones que no cuentan con servicios bancarios, es imposible que se pueda adquirir el combustible por medio exclusivamente de pagos electrónicos, muestra palpable de que se trata de un compromiso con las grandes corporaciones, como son las bancarias, que son las que dictan el quehacer de los gobiernos en el mundo occidental.
Evidentemente que implementar la obligatoriedad de que el consumo de combustible en México sea por medio de pagos bancarizados es una promesa muy atrevida, pues no es nada sencillo que se materialice, desafortunadamente se formuló esa promesa en la semana que se incrementó considerablemente el costo del litro de combustible, y de eso, no se dijo nada en esa convención.
Han pasado los tiempos en que el dólar tenía más o menos el mismo precio que el litro de gasolina, hoy esta última se fue a las nubes, particularmente esta semana pasada y, el precio del combustible, es un factor que incrementa el valor de los productos y servicios más indispensables, desafortunadamente de eso no se dijo nada en aquella convención, porque al sector bancario esos precios no le interesan.
Indudablemente lo que interesa al sector bancario es contar con una obligación más al pueblo sabio, pues es conocido que ya desde hace más de 20 años se ha obligado a los ciudadanos en su calidad de contribuyentes que, para simplemente pagar sus impuestos, es necesario contar con una cuenta bancaria, lo cual siempre ha representado costos adicionales, como es el caso de las comisiones que es de todos conocido que, México es el país en donde el costo de los servicios bancarios es el más redituable para las instituciones bancarias en el mundo, a esto hay que adicionar ahora, esta noble promesa presidencial de que se paguen los combustibles por medio de servicios bancarios, lo cual representará para los bancos un incremento jugoso en sus ganancias.
Pero eso no es todo, para la administración pública federal es también una ganancia doble, en primer término, en cuanto al control del pago de impuestos, ya que se podrá detectar quien hace uso de las estaciones de gasolina y no paga impuestos, no cuenta con registro federal de contribuyente, no presenta declaraciones, en resumen esta medida servirá para fiscalizar, algo muy similar a lo que sucedió en los tiempos de la administración pública federal de Calderón, con el denominado impuesto sobre depósitos en efectivo, del cual su objetivo no fue recaudar, sino fiscalizar, exactamente igual que la promesa de la presidencia actual.
Pero eso no es todo, esta forma de pago, se va a convertir en un control y vigilancia a los ciudadanos, ese aumento de vigilancia que resulta muy útil para muchas cuestiones políticas, por eso es que la ganancia es doble para la administración pública federal con esa promesa, si es que se cumple, aunque ir a prometerlo a la convención nacional bancaria, no es lo mismo que expresarlo en el zócalo de la ciudad de México, allí las promesas se cumplen, en el zócalo solamente se aplauden.
(Web: parmenasradio.org)