Silvino Vergara Nava
“Si he de hablar con toda sinceridad,
creo que, más que elementos propiamente
del clero, son agentes que se
agitan alrededor del clero,
los que constantemente, y por acciones
de todo género, tratan de estorbar la
obra administrativa del Gobierno de México,
disfrazándose, como antes digo,
con el aspecto de religiosos.”
Plutarco Elías Calles
Periódico “El Universal”
26 de julio de 1926
Este año se cumplen cien años, según la historia oficial, de la denominada guerra cristera, que corrió de 1926 a 1929, y que dejó como resultado 250 mil muertes, una cuarta parte de lo que representaron las muertes en los tiempos previos, los de la revolución mexicana que el resultado de esta fueron un millón de muertes aproximadamente.
Y si bien, todo inició con la promulgación de la Constitución de 1917, en donde se establecían una serie de principios que regulan al denominado: “Estado laico” y las limitaciones a las iglesias para participar sobre ciertas áreas como la educación o la política, sin embargo, esto no se estaba llevando a cabo, es decir, no se cumplía con lo establecido en la propia Constitución, que como es del conocimiento de todos, muchas de sus regulaciones son letra muerta, se trata de simples principios políticos que no se materializan, o bien, son meramente simbólicos, como está sucediendo con la Constitución mexicana actual, que en 18 meses ha sufrido 21 decretos de reformas constitucionales, por lo que, mucha carga de esas reformas, son meramente simbólicas, por ello es que, a partir de esta catarata de reformas es que ha entrado México a una etapa constitucional, que se denomina como: “Constitucionalismo populista”, ya que se ha perdido el respeto a la Constitución, a la rigidez que debe de contar y ahora, está incluyéndose en ella, cualquier tema meramente simbólico, como por ejemplo, prohibir, desde la propia Constitución, la comercialización y la producción de fentanilo, lo cual es un tema para implementarlo en la legislación penal, para los códigos penales, pero no incluirlo en la Constitución, porque se trata de meras regulaciones simbólicas.
Así se encontraba la Constitución de 1917 hace cien años, en lo que correspondía al Estado laico, una situación simplemente colocada allí, sin trascendencia jurídica alguna, por ello es que, a decir, de la historia oficial, es que el presidente en turno de ese tiempo: Plutarco Elías Calles, se le ocurrió, como suele hacerse en los gobiernos débiles y con falta de legitimidad, construir enemigos ficticios, la historia así lo confirma, como sucedió con los judíos y los homosexuales en los tiempos de la Alemania nazi, o bien, los armenios en los tiempos de la conformación de Turquía, de esa forma, es que apelando a buscar un enemigo por este tristemente celebre presidente de México y fundador del partido oficial que gobernó por más de ochenta años, es que se implementó la reforma al código penal federal para hacer cumplir el mandato constitucional.
Cabe señalar que, no se trato de una ley especial, sino de un decreto de reforma al código penal federal de esos tiempos en México, en donde se establecieron una serie de prohibiciones y limitaciones a las iglesias, más que nada dirigido a la iglesia católica, y fue publicado en el diario oficial de la federación el 2 de julio de 1926, a lo que se denominó como: “Ley Calles”.
La reacción a esta medida legislativa no se dejó esperar, que si analizamos la historia de esos tiempos, era lo que pretendía provocar la presidencia de la república, buscar un rival con el cual se pudiera justificar su gobierno, por lo cual es que, toda la oposición a esa ley inició con resistencia económica, pero eso no fue suficiente, fue incrementándose el nivel de oposición y sobe todo, de dureza por el gobierno federal y muchas de las entidades federativas.
Basta con recordar que en esos tiempos, el gobierno de Chiapas, secundando al gobierno federal, como suele suceder con el servilismo de los gobiernos de las entidades federativas ante el presidente en turno, incluso aun más en la actualidad, es que se estableció una regulación administrativa chiapaneca en donde los sacerdotes, únicamente podían ejercer su apostolado, siempre y cuando contrajeran matrimonio de lo contrario, en esa entidad federativa no podían llevarlo a cabo, lo cual es una muestra palpable de que el nivel de confrontación se fue elevando cada día más hasta que estalló la denominada guerra cristera que este año cumple 100 años, y que se ha olvidado por la historia oficial.
En los libros de texto durante muchos años, incluso en la actualidad, no se hace mención de esa guerra cristera, que mas que eso, fue una persecución punitiva y violenta hacia la iglesia católica, por ello es que muchas generaciones en México, sabemos de la existencia de la guerra cristera por unos cuantos textos de muy pocos historiadores valientes y más que nada de lo que nuestros padres o abuelos nos platicaron de esos sucesos, por ejemplo, muchas familias llevaban a cabo el ejercicio de los cultos religiosos en secreto, si las iglesias estaban cerradas, los bautizos y las bodas religiosas eran clandestinas, se tuvieron que esconder en casas particulares las imágenes religiosas, es decir, toda una historia de terror, que desafortunadamente, el mismo sistema incluso, hoy más que nunca, pretende olvidar y dejarlo como una simple anécdota, por eso es que, deberá de considerarse que ese 2 de julio de 1926, tampoco se debería de olvidar.
(Web: parmenasradio.org)