¿Gobiernos o instituciones de beneficencia?

Silvino Vergara Nava

“Nos gusta sembrar derechos por

todos lados esperando que por

 obra divina esos árboles crezcan

y den frutos. Cuando ya no se nos

ocurren derechos humanos que

 reclamar, le creamos nuevos

 nombres, más apéndices o nuevos matices

¿Y si no encontramos ya derechos

 para nosotros? … pues inventamos-encontramos

 derechos para todo lo que nos rodea:

 la naturaleza, los animales.”

Sergio Alfredo Montoya Sierra

En los últimos años es evidente que se han reducido las funciones gubernamentales en sus políticas públicas, ante la existencia de organismos internacionales que son los que dictan las políticas públicas, sobre todo las económicas y jurídicas de las naciones, entonces, los gobiernos han disminuido en su poder de mando, la toma de decisiones, las más importantes es evidente que, se toman por estos organismos internaciones, muestras hay muchas, por lo cual se han quedado los gobiernos de nuestra nación, reducidos a aplicar medidas simplemente mediáticas ante su población.

Ejemplos al respecto hay muchos, basta con recordar que en materia impositiva, por ejemplo esto de lo impuestos saludables, es una “recomendación” su imposición en México por parte de la Organización Mundial de la Salud, que prácticamente obligó que México a partir de 2014, se establecieran esos impuestos a las bebidas refrescantes y a los alimentos no básicos, con tal de imponer un impuesto a los alimentos, que era una bandera de oposición de las posturas de pseudo-izquierda que fueron “convencidos” con la creación de estos impuestos, que dichos sea de paso, en 2026, se dispararon los montos de esos impuestos saludables y se aprovechó la creación de otros más.

Así, contamos con muchas de estas “recomendaciones” internacionales que son las que verdaderamente trascienden en la nación, con lo que se gobierna, y lo que antes era tarea de los gobiernos federales, se ha traspasado esa responsabilidad a estos organismos internacionales, por lo que nuestros gobiernos se han quedado como gerentes, que ven como ejecutar estas políticas públicas de “la dirección general”, tal es el caso de que se obligó a México a que cuente en los juicios con procedimientos que sean orales, por lo cual, fueron reformadas una gran cantidad de leyes para que se implementaran una especia de oralidades, con tal de cumplir con esa tarea, lo mismo sucedió con las reformas correspondientes a los derechos humanos, que fue otra imposición al gobierno mexicano y que este como un buen gerente, cumplió con esos mandatos, o bien, los cambios legislativos que se presentaron en México a partir del nuevo tratado de libre comercio de América del norte en 2020, que obligó a México con muchas reformas legales, como es el caso de la sub-contracción o denominada outsourcing, y ahora, con el caso inminente de la reforma laboral de la reducción de la jornada de trabajo a 40 horas a la semana, que no son ocurrencias de los partidos en el gobierno, sino que se trata de imposiciones internacionales que, como buenos gerentes deben de cumplirse, independientemente de la oposición de la población o bien, que para la estructura de esta nación no sea apropiada, atendiendo a que el gran número de empresas en México es micro o pequeña empresa, que no cuenta con la capacidad de hacer frente a esa reforma.

Entonces, ¿qué le queda al gobierno?, ¿Qué tareas aparte de la gerencia le corresponde llevar  a cabo?, la respuesta es sencilla, se ha reducido su función a cuestiones meramente operativas o en su caso, de asistencia social.

Prueba de ello es la siguiente pregunta: ¿Por qué se han enfocado en los últimos años las políticas públicas en exterminar a las instituciones de beneficencia, fundaciones, asociaciones privadas de caridad, etc.?, simplemente, porque son competencia de las políticas gubernamentales, que se han disminuido a simples instituciones de asistencia social, y para variar pésimamente mal organizadas.

Ahora vemos que los titulares de los gobiernos, en lugar de considerar invertir su tiempo, sus conocimientos y su talento en tomar decisiones de mayor importancia y envergadura para la población, acuden a tareas que en algún tiempo le correspondían a esas asociaciones civiles y fundaciones, ya que organizan eventualmente desayunos escolares, reparten despensas y computadoras a los alumnos, pintan las calles a pesar de que estén inundadas de baches, organizan eventos deportivos masivos, procuran cuidar a las mascotas, es decir, se ha reducido la función de los gobiernos, pues han sido desplazados por los organismos internacionales.

Pero, es necesario contar con una justificación, es decir, para poder legitimar esas actividades gubernamentales, estos tiempos que a los contribuyentes les cuestan una fortuna, que parecieran más acciones de las mujeres de buena voluntad de antaño, pues para ello, para dar razones de sus acciones, se ha expandido la concepción de los derechos humanos, por tanto, ya no existen únicamente los derechos humanos previstos textualmente en la Constitución o en los tratados internacionales sobre esa materia, sino que se van ampliando los mismos, se van concatenando con otros derechos humanos no escritos, que resultan provenientes de la imaginación gubernamental para justificar sus acciones en labores que hace años, eran simples actividades altruistas de las damas de la sociedad, así es como se han creado nuevos derechos humanos, pero desafortunadamente descobijando los verdaderos y más importantes derechos humanos, en los que se ha dejado a su suerte al ciudadano de a pie.

(Web: parmenasradio.org)

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