La puerta de la catedral poblana a 100 años de la guerra cristera

Silvino Vergara Nava

“Pero si Dios no existe y

la inmortalidad del alma tampoco existe,

entonces todo está permitido,

incluso el canibalismo.”

Diódor Dostoievski

Los hermanos Karamázov

El 20 de marzo de 1916, en el Estado de Sonora se expulsó a los sacerdotes católicos por instrucciones del gobierno de aquel estado, comandado por un personaje obscuro de la historia de México: Plutarco Elías Calles, (1877-1945) del cual la historia oficial no podía decir nada en contra de ese militar durante mas de 80 años de la vida en México, porque fue el fundador del ahora caído en desgracia: Partido revolucionario institucional.

Ese suceso en Sonora, fue parte del origen de la guerra cristera que este año se conmemora 100 años de su inicio, en agosto de 1926 y que terminó en 1929, que todo da a entender que al igual que en los últimos 80 años en México que no hubo pronunciamiento oficial alguno al respecto, es mas, se promovió siempre que pasara al olvido, con esta actual administración pública federal parece que es la misma tendencia, pues era ocasión muy apropiada para que este año de 2026, se pudiera proponer como año de la conmemoración de ese penoso suceso, como para que no vuelva a suceder y sobre todo, para recordar la importancia de los derechos de libertad, dentro de los cuales se encuentra la libertad religiosa, sin embargo, esto no sucedió, ya que se declaró como año de conmemoración de la esposa de Benito Juárez.

Así fue la guerra cristera que muchas generaciones de mujeres y hombres que acudieron a las escuelas oficiales durante décadas en este país no se les mencionó, no se decía nada al respecto, los libros de texto no gastaban ni una página de dicho suceso bélico post-revolucionario que ocasionó la muerte de 250,000 muertos, según los historiadores, lo cual no fue nada intrascendente, si se compara con las muertes que ocasionó la revolución mexicana: un millón de personas muertas.

Esa guerra cristera se ocasionó por las políticas públicas para impulsar el divisionismo entre el pueblo, de las cuales se han acostumbrado mucho los gobiernos mexicanos de implementar, bajo aquella regla de los romanos: “divide y vencerás”, lo que se trató es de excluir a la iglesia católica que en esos tiempos contaba con poco más del 98% de la población, pero que los generales que estaban en el gobierno en esos tiempos, veían a la iglesia como una seria oposición a sus posturas gubernamentales, basta con recordar al gobernador de Campeche de esos tiempos, que implementó que, si pretendían los sacerdotes ejercer su ministerio, era necesario que contrajeran matrimonio, pues bien esas políticas de división, lo único que ocasiono fue caer aun en mayor pobreza en muchas de las regiones de la nación, ya después de una guerra de mas de diez años, se toparon con otra, causada y provocada por simplemente mantener el control y el poder en la nación.

Como de esa parte de la historia no se ha dicho mucho al respecto, ni se ha permitido su divulgación, no se ha analizado, por ejemplo, que sucedía en la cabeza de los soldados que atacaban a los denominados cristeros, cuando eran mujeres y hombres de la misma raza, religión, nacionalidad, idioma, costumbres, es más, estaban matando a sus propios vecinos, incluso, al sacerdote que acudió a su bautizo o casamiento, a aquella mujer que les instruyó en la escuela parroquial donde aprendieron a leer y escribir, verdaderamente que como siempre que hay división, se genera violencia, se pierde la conciencia y se promueve la indiferencia.

Pero, es desgarrador que esas políticas de división se siguen practicando, basta con recordar las frases del anterior titular de la administración pública federal, que quedan para la desgracia histórica de esta nación: “los chiaros y los fifí”, por citar algunas, que no es otra cosa que promover la división en una misma sociedad, que si bien, ocasiona problemas de pobreza como lo vivimos con la guerra cristera, también provocó y provoca actualmente violencia, falta de respeto al prójimo, falta de respeto a las instituciones, la mujer o el hombre de junto a nosotros nos es simplemente indiferente, realmente lo que gobierna a este país es la depredación de unos y la indiferencia de otros, eso es lo que provoca el divisionismo que se ha  promovido a lo largo de la historia mexicana.

El sábado 24 de enero de 2026, quedará marcado en la historia de nuestra indefensa ciudad, ya que desgraciadamente quemaron la puerta de la catedral de Puebla, que además de ser patrimonio de la humanidad, es insignia principal de quienes profesan la religión católica en esta entidad, a esos sujetos que acudieron a quemar aquella puerta, sea por su voluntad o por encargo, son fruto de lo que hemos sembrado en la historia de la nación, indiferencia, lo mismo que sucedió, desde luego guardando sus respectivas dimensiones, con aquellas mujeres que despostillaron la majestuosa fuente de san Miguel en pleno zócalo de la ciudad de Puebla hace unos meses, y que desafortunadamente, como es costumbre, no paso nada, si esto sucede en pleno centro de la ciudad, si esta indiferencia de quienes simplemente causan un daño por causarlo, entonces: ¿que sigue en la historia de nuestra ciudad?, ¿qué esperamos de la humanidad?

(Web: parmenasradio.org)

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