Silvino Vergara Nava
“El juego se ha convertido en espectáculo,
con pocos protagonistas y muchos espectadores,
fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido
en uno de los negocios más lucrativos del mundo,
que no se organiza para jugar
sino para impedir que se juegue.”
Eduardo Galeano
Estamos hablando de fútbol, estamos hablando del inicio del mundial de fútbol de 2026, que después de tanto ruido, promoción, comentarios, discusiones sobre la re-inauguración del emblemático estadio Azteca, el espectáculo fue tan gris, como el futuro de esta “nuestra” selección nacional para el campeonato mundial que se avecina y, lo peor de todo, lo que le sigue después del mundial.
A pesar de toda la propaganda que tiene alrededor la selección nacional, de los futbolistas extranjeros que han invitado a incorporarse, muy al estilo del entrenador actual de aquella selección, que siempre que ha dirigido a este equipo, opta por jugadores no nacidos en México, y con el magro espectáculo que dio el equipo en la re-inauguración del Estadio, hay que ser muy ilusos como para sostener que se va a hacer un papel decoroso en el torneo mundialista, salvo que de plano, la magia de la FIFA, el famoso VAR y otros menjurjes hagan que México pase a la siguiente ronda, como para llenar algún estadio y genere algo de expectativa para los millones que saben de fútbol, lo que saben de cocina, política, economía, historia y cultura en este país, es decir, nada, a esos, a quienes en el extinto argot taurino se les denominaba: “villamelones”.
Penosa fue la re-inauguración del estadio anteriormente denominado: “Azteca”, que para evitar malas confusiones con la cadena de televisión que hoy funge como enemiga del sistema, resulta que se le puso el mote de un banco, de esos que cobran a sus usuarios comisiones e intereses hasta por vivir, y la prueba de ese triste espectáculo de la selección nacional, fue lo que se vivió al final del encuentro, el grito homofóbico en contra de la propia selección nacional y de su portero, y después el canto del “ole” con los pases laterales entre los futbolistas de Portugal, que por dignidad, por vergüenza deportiva, no quisieron tirar a la portería, porque otro marcador hubiera sido el resultado.
Para los que saben de fútbol y han vivido estas amarguras futbolísticas durante tantos y tantos años, ayer se recordó el mote de “ratones verdes”, que alguna vez se le denominó a la selección nacional por la falta de actitud, interés, capacidad, y sobre todo táctica futbolística con que se estaban desempeñando en la década de los sesenta del siglo pasado, concretamente, en una paliza futbolística contra Inglaterra en 1961, al resultar derrotados nada más 8-0 contra Inglaterra.
Pareciera que no han pasado los años, pues lo que sucedió el domingo 28 de marzo de 2026, en esa famosa re-inauguración, fue exactamente lo mismo, impotencia, al grado de que hasta se generó la bronca por un futbolista mexicano, como aquellos ratones verdes del siglo XX, estuvieron observando como paseaban el balón los portugueses, esperando solamente estos recibir la paga y tomar su avión de retorno.
Pero, sobre todo, la falta de táctica y estrategia futbolística, ya que se jugó, como lo hacia el equipo Pachuca en los tiempos en que lo dirigía este mismo entrenador nacional, que dicho sea de paso, no hay que perder de vista que, alguna vez fue acusado por arreglo de partidos en España, y por ello es que, tuvo que renunciar a la selección de Japón, por fortuna de los japoneses.
Ya ni vale la pena recordar con mucha nostalgia, la agradable y sorpresiva actitud de los jugadores mexicanos en los tiempos del entrenador Cesar Luís Menotti, o bien, la capacidad que mostraron los jugadores de la selección nacional en los tiempos en que los dirigía el entrenador Lavolpe, o la capacidad estratégica con que los manejó en algún momento Manuel Lapuente, hoy tristemente, la estrategia no existe, se resume a la misma forma de cómo se salvaron los equipos españoles cuando los dirigía este mismo entrenador nacional y, que las cúpulas de los dirigentes del fútbol mexicano siguen insistiendo en invitar constantemente a este entrenador con su táctica de “todos atrás” y nos reforzamos como jugadores no nacidos en México, cuando hay otros entrenadores que han demostrado mayor capacidad, pero que no son vistos con buenos ojos por los propietarios del balón en México, como es el caso de Tena o Ferreti.
Así, no hay esperanza para este próximo mundial con esto que se vio en el estadio más importante de México, sin embargo, para hacer más triste el futuro, es que una vez que sea descalificado México del mundial de fútbol, que será cuestión de trámite, lo que sigue es aun peor, pues dejaran en turno a un jugador emblemático como encargado de la dirección de la selección nacional, pero sin experiencia alguna en la dirección de algún equipo de primera división de nuestro país, su currícula es haber dirigido equipos inferiores del equipo de Barcelona, España, pero fuera de eso, no hay más. En fin, hay que disfrutar el mundial, con los destellos y jugadas de algunos futbolistas, el ambiente al rededor del mundial, pero sin ilusionarnos mucho, pues la selección de México no tiene esperanza alguna.
(Web: parmenasradio.org)