Silvino Vergara Nava
“El desarrollo económico no es
el resultado automático del libre
juego de las fuerzas del mercado,
sino de políticas deliberadas
adoptadas a nivel nacional.”
Gunnar Myrdal
Premio Nóbel de Economía, 1974
Inició el año y dentro de las primeras reuniones que se llevaron a cabo desde la presidencia de la república, fue con una serie de economistas-académicos para analizar el estado de la economía nacional y la problemática del índice tan pobre del crecimiento económico que se ha presentado en los últimos años en México y que, se visualiza que, lejos de que mejore para este 2026, pudiera suceder lo contrario.
La primera semana de febrero, inició con una reunión presidencial con un grupo de empresarios para impulsar la inversión en México, en donde se insistió sobre la seguridad que existe, a decir de la presidencia de la república, para invertir en México, eventos que dan a entender una recapacitación en las políticas públicas de los últimos años en México, un cambio de rumbo económico, bien se diría un volantazo, con lo que sucedía con la administración pública federal anterior, en donde prácticamente el impulso a la inversión en México y el apoyo a los empresarios era cero, fue lo que menos interesó dentro de las políticas públicas del sexenio pasado, echaron a su suerte a la economía y al sector empresarial, el resultado es evidente, crecimiento económico casi de cero, cierre de empresas, aumento de la economía informal, nula recaudación, los adeudos fiscales a cargo de los contribuyentes están en los tribunales en disputa.
Y es que la consecuencia de todo lo que sucedió en la administración pública federal anterior para impulsar a las empresas en México se sigue sintiendo actualmente, así, esas reuniones de inició de año, son la reacción y el inicio del cambio de rumbo por parte de esta administración pública federal, ante la realidad con que contamos de que se disminuye el consumo, que se están bajando sus cortinas las empresas y que están huyendo a la economía informal, basta con analizar la última estadística del INEGI, en donde se establece que ya hay entidades federativas como Oaxaca, Guerrero y Chipas, en donde el 70% de la población empleada, se encuentra dentro de la economía informal, que no es otra cosa mas que una muestra de lo que esta pasando con el cero impulso a las empresas nacionales desde la administración pública anterior.
Una más de esas consecuencias de lo que sucedió con las políticas públicas del olvido de la economía de la administración pública federal anterior, son los reclamos de las empresas transnacionales, incluso, de las cámaras empresariales, como es el caso de la cámara de comercio de EUA, que denunció sobre la serie de revisiones fiscales que se hacen a las empresas agremiadas a ese organismo con establecimientos en México, y el rigor con que se aplican las disposiciones fiscales, provocando un sin fin de multas y entorpecimiento de las funciones de las empresas, tiempos muerto de los colaboradores, inversión en una serie de trámites que absorben la productividad de las empresas.
Además de esas consecuencias sobre el olvido de la economía nacional, se cuenta con la estadística del incremento de fuga de capitales, si se analiza lo que se tiene de datos, lo que se está computando es la salida de la inversión extranjera, pero no se dice nada respecto a la salida de inversión propiamente nacional, del ciudadano mexicano que no tiene certidumbre en las políticas públicas gubernamentales que por ello se ha incrementado la salida de dinero de México.
Pero eso no es todo, las políticas públicas impulsadas desde los acuerdos internacionales respecto a las reformas laborales, como es el caso de la amenaza, más que la iniciativa de reforma a la ley federal de trabajo, para la disminución a 40 horas a la semana laborales que, será catastrófica para la micro, pequeña y mediana empresa, y que de seguir esa tendencia de concesiones laborales lo único que va a provocar es aumentar el número de empleados en la economía informal.
Es bien sabido que el incremento de los derechos laborales en México, no es una propuesta de los partidos que se dicen de izquierda de este país, esto proviene de los compromisos internacionales, particularmente con nuestros vecinos del norte, que actualmente, tienen el interés de regresar la industria y la producción a sus territorios, por lo que se requiere es que sea cada día menos atractivo el costo de la mano de obra fuera de su territorio.
Así, incrementar cualquier rubro de derechos laborales es un costo adicional de la inversión extranjera que apostó por maquilar sus productos en territorio nacional, y por ello es que hay que poner reversa a esas decisiones, y una forma de hacerlo es incrementando esos costos laborales.
Con este panorama de políticas públicas cero para impulsar la inversión en México, es que esas reuniones presidenciales con los economistas, los empresarios es una luz al final del túnel que se está recapacitando sobre la necesidad de impulsar a la empresa mexicana, no enterrarla y no únicamente sangrarla con los impuestos, pues es bien sabido que: “sin contribuyentes no hay pensiones.”
(Web: parmenasradio.org)