Silvino Vergara Nava
“Los empleos públicos pertenecen al Estado,
no son patrimonio de particulares.
Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y
merecimientos es digno de ellos.
…
La educación es la base sobre la
cual se construye la libertad de los
pueblos”.
Simón Bolivar
Con los desastrosos terremotos que se suscitaron en los últimos días de junio de 2026 en Venezuela, se ha convertido, lo que fue esta fructífera nación, en una zona de desgracia, de las que ya hemos vivido en México, y por eso sabemos lo que se siente en estos momentos en un país que pretendía salir del atolladero en el que se ha metido en los últimos tiempos.
Hay que recordar que en las décadas del petróleo de los años setenta y ochenta del siglo pasado, era Venezuela de los países con mayor capacidad económica de la región, disputaba su economía las primicias junto con México y Brasil en esta región, incluso, colombianos, bolivianos, peruanos, ecuatorianos, pretendían llegar a Venezuela como la tierra de la salvación, poniendo a su disposición su mano de obra, desafortunadamente, en estos últimos años resulta que ha sido Venezuela la que ha expulsado a una gran parte de su población para muchos países de América latina.
También, hay que recordar que después de la segunda guerra mundial recibió Venezuela mucha migración de Italia, España y Alemania, entre los migrantes que llegaban con ciertos recursos económicos y los que entraban con una mano adelante y otra atrás, pero fue una tierra que recibió mucha migración, y esto no fue solamente en esos tiempos, sino desde los tiempos de la colonia, sin embargo, en las últimas décadas se ha estancado en penurias económicas, y estos terremotos de este mes de junio de 2026, aumentan sus condiciones de pobreza y de desgracia.
Después de esta tragedia con estos terremotos y los cientos de muertos que ha dejado, empezaron los comentarios de que el desastre con los terremotos derribando edificios, casas, instalaciones que quedaron en ruinas se debe a las décadas en que ese país estuvo gobernado por dos sujetos que se ha dicho que eran de izquierda y que al no haber inversión alguna, al caerse la economía de Venezuela, con los record mundiales de las tasas de inflación mas altas del mundo, es que no hubo inversión para el mantenimiento de esos inmuebles que se derrumbaron encima de muchas mujeres y hombres.
Pero, estos comentarios desafortunados se deben a que tristemente hay una gran confusión, pues muchos sujetos se suman a las posturas de izquierda, y que son mujeres y hombres sin escrúpulos y enfermos de poder, que llegan al poder disfrazados de lideres de izquierda, y cuando están en el cargo se convierten inmediatamente en dictadores tropicales, persiguiendo a todos sus opositores políticos, empezando por persecuciones hacendarias, por persecuciones penales o para más fácil, aplicando desapariciones y penas de muerte subterráneas.
Esos sujetos que se envuelven en los partidos de izquierda, que asumen el protagonismo de que cuentan con esas posturas y termina conformando un capitalismo de Estado, en donde solamente las ganancias son para ellos, para sus familias, para sus allegados, cómplices y sobre todo para los bancos de los paraísos fiscales europeos y las inmobiliarias norteamericanas, porque de todos esos sujetos, con el tiempo, acaba descubriéndose que cuentan con fortunas inmensas en esos sitios.
Y lo pero de todo es que, el ciudadano de a pie, asume que se trato de gobiernos de izquierda cuando en realidad no lo fueron nunca, llegaron con esa bandera y después, se perpetúan en el poder, odian la democracia, la libertad de prensa, de expresión, se apropian del partido que los postuló y justifican su gobiernos en mítines, marchas, discursos estériles, acudiendo a zonas controladas por ellos mismos para que no sean desacreditados por la población y llegan al extremo de que se creen todo lo que está sucediendo a su alrededor, que son la voz del pueblo, que el pueblo está con ellos, que son el sentir de la población, cuando en realidad gobiernan a espaldas de la nación.
Entonces, lo que si es cierto es que no son gobiernos de izquierda, es más haciendo conciencia, ni ellos mismos se lo creen, con todos los lujos en que se ostentan, menos aun buscan proteger los derechos humanos de su población, pero lo peor de todo, que es que acaban con las economías de las naciones, como sucedió en Venezuela, no saben administrar, piensan que el dinero público es como su alcancía y hacen lo que quieren con ese dinero, se lo acaban, y no cuentan con la capacidad de reponerlo, mas que con prestamos o regalando concesiones a las grandes empresas transnacionales que se convierten en sus aliados comerciales, por no decir que se convierten en culpables de la corrupción.
Así ha vivido Venezuela en los últimos 35 años, tirada a su suerte con dos sujetos gobernando que nunca fueron de izquierda, porque para ello hay que ser un poco más instruido que quien ostenta las políticas de derecha.
Además que siempre vendieron esa postura de izquierda, su bandera siempre fue esa y lo peor de todo, es que deja en un papel muy deteriorado las verdaderas políticas de izquierda, desafortunadamente lo que sucede es que, muchos de los países que tuvieron o tienen aun gobiernos de aparente izquierda se encuentran en las mismas condiciones que Venezuela, tal es el caso de Nicaragua y otras más que han vivido el mismo sufrimiento que este país sudamericano.
(Web: parmenasradio.org)