2026: ¿El exterminio de las empresas en México?

Silvino Vergara Nava

“Las organizaciones pequeñas y medianas

 no sólo son más humanas,

sino también más eficientes y adaptables.

Cuando se las somete a las

mismas reglas pensadas para

 grandes estructuras,

se las condena a desaparecer.”

E. F. Schumacher

Indudablemente que todas las políticas públicas nacionales actuales, las reformas legales que inician su vigencia a partir de 2026, son para exterminar a las pequeñas y medianas empresas mexicanas, para eso están diseñadas, basta con citar alguna de esas reformas, y se comprueba indudablemente, que todas llevan al mismo camino y a la misma meta, el exterminio de la empresa nacional mediana y pequeña, con poca escapatoria, y una de esas escapatorias, según la estadística del propio INEGI que lo delata, es la economía informal.

¿Para dónde va la economía nacional en 2026?, indudablemente a la quiebra total, no se visualiza otro camino, más que el final de muchas de las pequeñas y medianas empresas que pretendían estar en el orden en sus impuestos y deberes laborales, lo cual se visualiza como casi imposible.

Basta con observar cualquier ejemplo para ello, como es el caso del incremento del salario mínimo a 13% para el año de 2026, lo que provoca es menos liquidez de las empresas, mayor recaudación por parte del IMSS, INFONAVIT y desde luego el SAT, la reacción es evidente, sigue propagándose la economía informal, o en su caso, las denominadas: “outsourcing”, es decir, la subcontratación, que por presión norteamericana para firmar el tratado de libre comercio en 2020, la administración pública federal anterior, tuvo que modificar las leyes mexicanas para aparentar que ya no existe el outsourcing, y que ahora se llama REPSE, que es exactamente lo mismo, sólo que más complicado.

La otra reacción sobre este incremento salarial, es que, cada día más, se aumenta quien trabaja por su cuenta, a destajo, por comisión, por proyecto, por horas, en resumen, aparentemente de forma independiente, pero sin prestación social alguna.

Y eso no es todo, es claro que si sube el salario debe de aumentar muchos de los precios de los productos, sobre todo los de primera necesidad y para variar de las medicinas, que ahora le cuestan a la población, atendiendo a la problemática del pésimo servicio medico y el desabasto de las medicinas en los centros de salud.

Otras más de estas medianas y pequeñas empresas, han adoptado el denominado comercio electrónico, desde esa trinchera comercializan sus productos, sus servicios pero, lo peor de todo es que, con ello no es suficiente, muchas de las ocasiones las ganancias son mínimas, sin posibilidad alguna de utilidades fructíferas, como era en los tiempos del comercio previo al covid-19, pues es una realidad que se modificó el comercio con esa catástrofe mundial.

No obstante, las empresas medianas y pequeñas que pueden sobrevivir en este comercio electrónico, resulta que en la reforma fiscal de 2026, les descontarán el impuesto sobre la renta, es decir, sufrirán de una retención por las plataformas en donde comercializan, lo cual es una afectación considerable a su capacidad económica y sobre todo de su única vía de comercialización, ya que rentar un local comercial, un taller, una oficina es sumamente costoso, por ello es que, muchas de esas actividades se fueron a las casas y al denominado: “home-office”.

Lo que sucede con una retención de impuestos, particularmente el impuesto sobre la renta, como la que se incrementó en la ley de ingresos de la federación y no en la ley de la materia, lo cual es simplemente un engaño a la población de que no se aumentan los impuestos, es que esa retención es un descuento sobre el ingreso de esa operación en particular, sin considerar deducciones y sin que se reconozca el margen de utilidad de esa operación, por ende con esa retención sufrirá una grave afectación económica ese pequeño negocio, ya que está gravando el propio gasto y desde luego, absorbe los mínimos márgenes de ganancias, por ende, les están cerrando las puertas para la única vía con que contaban para comercializar sus productos y servicios a estos pequeños y medianos negocios y empresas.

Pero, esto no es todo, también, se cuenta con los otros incrementos de los impuestos, pues es claro que si se incrementa el impuesto especial sobre producción y servicios a diversos productos como son refrescos, las bebidas energizantes, las cajetillas de cigarros, al nuevo impuesto a las plataformas digitales, indirectamente esto repercute en la cadena comercial, por lo cual materias primas e insumos aumentan su valor.

Por si fuera poco, para los que asumen que es mejor invertir su dinero en los bancos, pues resulta que se aumenta la retención del impuesto sobre la renta, lo que provoca que el fisco cuente con mayor recaudación sobre los inversionistas, aquellos que prefirieron dejar los negocios y vivir de los intereses, pues no resulta nada halagüeño para 2026, en fin, pareciera que todas las políticas económicas van en sentido contrario a lo que debe de suceder, en lugar de proteger a estos contribuyentes para que sigan tributando, y con ello exista el dinero suficiente para el gasto del Estado, se está haciendo todo a la inversa: Bienvenido 2026.

(Web: parmenasradio.org)

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