Silvino Vergara Nava
“La economía es demasiado importante
como para dejarla en manos de los
economistas.”
Yanis Varuofakis
El 6 de abril de 2026, se resolvieron dos amparos directos y una acción de inconstitucionalidad por parte de la Corte mexicana, en donde se determinó la procedencia de una reforma a la ley de instituciones de crédito de 11 de marzo de 2022, que faculta a la unidad de inteligencia financiera, organismo de la secretaria de hacienda, para que de las investigaciones propias de ese organismo se puedan bloquear cuentas bancarias de usuarios de la banca mexicana de los que existe “indicios suficientes” que se está haciendo uso indebido de ellas atendiendo a que se está lavando dinero o bien, que se está financiando el terrorismo y una vez bloqueadas, iniciará el usuario un procedimiento administrativo de aclaración ante ese propio organismo para que en su caso, sean liberadas esas cuentas bancarias.
Esto desde luego que causó mucha incertidumbre e inconformidad en los medios de comunicación, ya que ese concepto de “indicios suficientes” es demasiado venturoso y por ello, puede caer cualquier sujeto, e incluso, pudiera suceder que sea un arma política muy poderosa en contra de los adversarios políticos de quien esté en el poder, por lo cual, se ha puesto en la mesa la pregunta: ¿Qué tan efectivo es el estado de derecho en México con este tipo de decisiones?
De esta decisión de la Corte se desprenden muchos comentarios, en primer lugar, es claro que en el entorno en que se encuentra México desde el exterior, no podía ser esta decisión de otra forma, desafortunadamente la apreciación de Estados Unidos de América sobre México, no es otra cosa que se sostiene que aquí se comete piratería, narcotráfico, el riesgo de financiar al terrorismo, trampolín de las mercancías Chinas y de los migrantes ilegales, es decir, no había otra alternativa que resolver declarando la Constitucionalidad de esa facultad de la unidad de Inteligencia Financiera, para que más o menos se vean que hay medidas constitucionales para combatir el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.
Pero, el problema es ahora internamente, pues esto de que con: “indicios suficientes” se puedan bloquear las cuentas bancarias de cualquier sujeto es sumamente delicado, rompe con la mínima certidumbre de contar con los recursos económicos en las cuentas bancarias mexicanas.
Ya se verán las estadísticas más adelante de cuanto serán los millones de pesos que saldrán del país, pero no de inversionistas extranjero, sino de las propias inversiones mexicanas por el temor que genera esta decisión de la corte mexicana.
El otro problema es que, si los datos de INEGI establecen que casi el 55% de los empleados en México se encuentran laborando dentro de la economía informal, entonces, significa que con esa incertidumbre que implica esa decisión de la Corte, internamente, para el ciudadano de a pie, lejos de que eso provoque que se redoblen las filas de la economía formal, sucederá lo contrario, causará la tendencia de engrosar más las filas de las actividades de la economía informal.
Se ha sostenido previamente que, desafortunadamente en nuestra nación pareciera que: “lo lícito es más difícil de hacer que lo ilícito”, por eso es que nos topamos con este riesgo de que la economía informal repunte con esa decisión.
Pero, en tanto sucede eso, lo cierto es que es necesario considerar, fuera de todas esas reacciones que se pudieran dar, una última y más conservadora medida; tener una cultura bancaria, es decir mejorar nuestra educación bancaria, con esa decisión lo que se está diciendo es que no es nada recomendable no controlar los depósitos y las salidas de dinero de las cuentas bancarias, hacer uso indiscriminado de las mismas, pues cualquier movimiento atípico puede suceder que sea reportado por las propias instituciones bancarias para que tarde o temprano, sean bloqueadas las mismas.
El problema principal es que se ha sostenido que no todas las cuentas bancarias son fiscalizables por las autoridades nacionales, y que por ello, se pueden hacer depósitos de cualquier índole, por ejemplo para administrar una tanda, utilizarla como caja para cooperarse una familia para hacer un viaje o excursión, utilizarla para recaudar dinero de varias personas para una fiesta de graduación, cumpleaños, el depósito de las cuotas de mantenimiento de un fraccionamiento, y sobre todo los depósitos de un migrante para ayudar a su familia en México, es decir, se olvida que todas las cuentas bancarias son fiscalizables.
Y esa distracción sobre el control de la cuenta bancaria hace que no se cuente con evidencia de lo que se deposita en las citadas cuentas bancarias, esto es nos hace falta cultura o educación bancaria, ya que, se insiste, pueden ser depósitos que no tienen que ver con el lavado de dinero o bien, con el financiamiento al terrorismo.
Alguna vez sostuvo el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, que no había indicio alguno que se financiara en México el terrorismo, sin embargo, el problema es justificar esos depósitos en comento, contar con documentos y evidencias que esa serie de depósitos se debieron, por ejemplo, a la recolección de dinero para una fiesta de graduación; ¿cómo se justifica tres años después del evento?, si es que, hasta al final de la graduación, como desafortunadamente es muy común, acabaron hasta golpeándose los graduados por la pésima organización del propio evento, entonces, tres años después recopilar documentación resulta imposible.
Ese uso incorrecto de las cuentas bancarias es el que hay que evitar, hay que promover la educación bancaria, porque incluso, se ha escrito mucho que esa es la forma actual de controlar a la población, por ello es que la tendencia es el uso del dinero electrónico, es decir el que pasa por todas esas instituciones bancarias, que de tomar conciencia las personas de esta medida, de paso, aminorará la utilidad y jugosas ganancias de las instituciones bancarias.
Esa decisión de la Corte no hay que tomarla a la ligera, hay que modificar el uso que se da a las cuentas bancarias, ya que sobre “indicios suficientes”, ya se pusieron en la mesa ejemplos en los cuales puede caer cualquier ciudadano de a pie.
(Web: parmenasradio.org)