La otra soberanía que se debería defender

-A propósito del cierre de Stanley en Puebla-

Silvino Vergara Nava

“¿Qué significa que el pueblo es soberano?

Los populistas afirman, literalmente,

que el pueblo manda: una vez que han

 obtenido la mayoría en el parlamento,

forman un gobierno y este último

hace lo que quiere. Se podría llamar:

 “la soberanía del populacho”.

Mauro Barberis

El cierre de la empresa norteamericana de manufactura de herramientas en Puebla, es la muestra de las políticas públicas implementadas por el presidente de Estados Unidos de América, de las cuales no hay contención alguna por parte del gobierno mexicano, o por lo menos, algunas medidas para ablandar dichas políticas económicas, pues lejos de analizar y establecer esas atenuantes se ha gastado el tiempo en palabrerías sobre la defensa de la soberanía, lo cual ha dejado a la deriva a la economía mexicana y con ello a los millones de habitantes de esta nación.

¿Qué ha sucedido con las políticas públicas norteamericanas en los últimos tiempos que repercute en el cierre de esta empresa y miles más que no son tan emblemáticas? En primer termino, que el dólar este en los precios que todos conocemos, no se debe a una estabilidad o estrategia económica del gobierno de México o bien, méritos de las políticas económicas de nuestra nación, sino que ese valor del dólar, es el que se ha implementado desde Washington, con la finalidad de que resulte lo menos atractivo para los empresarios norteamericanos e incluso nacionales, que las empresas manufactureras de mercancías que se venden en el país del norte sigan situadas fuera de aquel país.

Es por todos conocido que, si el valor del dólar es bajo como ha estado sucediendo en los últimos años, la reacción es que no sea nada atractivo contar con maquiladoras o empresas en nuestra nación encargadas de realizar los trabajos operativos con personal mexicano.

Una muestra de los efectos esta política norteamericana, es como han ido paulatinamente cerrando las empresas maquiladoras en la región, Tlaxcala, Tehuacan, Teziutlán, etc., son muestra de que hoy no resulta nada conveniente que se instalen las maquiladoras en México, actividad de la cual miles de personas vivieron durante muchos años.

A eso hay que adicionar que en 2021 se obligó a México a través del nuevo tratado de libre comercio de 2020, prohibir la denominada: “terciarización laboral”, lo que se conoce como: “outsourcing”, pues era una ventaja competitiva de México ante el costo de la mano de obra en Estados Unidos de América, dicho sea de paso, hay que recordar que en ese país está permitido el outsourcing, pero no les conviene que funcione igual en México.

No hay que olvidar los otros problemas con que se topan los empresarios nacionales y extranjeros para la exportación de las mercancías de México al país del norte, en primer lugar, la colección de aranceles que ha implementado el gobierno norteamericano que afecta considerablemente muchas de las mercancías de exportación, y sino son afectadas por lo menos con la zozobra de que se implemente algún arancel, no da la seguridad de que las operaciones de manufactura se realicen en nuestro territorio o que se pueda planear algo a largo plazo.

Hay que adicionar que además de los aranceles se han presentado otros problemas operativos, uno de ellos es la serie de candados para que circulen conductores mexicanos en el territorio norteamericano, la implementación de mayores controles y regulaciones aduanales en México que han entorpecido el flujo de mercancías a Norteamérica, la creación de la agencia nacional de aduanas de México es otro problema, ya que se encuentra en el periodo de transición y esto representa una serie de retrasos en la exportación e importación de mercancías.

Adicionalmente, no hay que perder de vista que, para el empresariado norteamericano no le es redituable contratar la maquila en México con el incremento del salario en México, y la serie de prestaciones y regulaciones laborales que se han implementado en México, por lo que ya no resulta nada atractivo que se instalen parte de los procesos de producción fuera de territorio norteamericano, pues el costo se ha incrementado considerablemente, por este rubro principalmente, ha provocado que no sea nada atractivo México para la inversión.

No falta considerar los problemas de inseguridad pública que atraviesa el país, que hay horarios ya intransitables en las carreteras y autopistas, robos, secuestros, que se suceden con toda la impunidad y que para las empresas esto provoca costos sumamente elevados.

Pero eso no es todo, la serie de manifestaciones, marchas, cierre de carreteras y vialidades que provocan entorpecer el proceso de transportación de esos productos, y que pensar de los problemas de generación de energía que es otro de los inconvenientes de México.

Y, para rematar esta cruda realidad, nos topamos con que los permisos, autorizaciones, concesiones que se requiere su expedición por las autoridades administrativas a las empresas para que puedan funcionar, llámese del orden federal, estatal o municipal, son sumamente complejas, llenas de engorrosos trámites y que acaban en el camino de la corrupción, un eslabón mas a esta serie de inconvenientes para invertir en México.

Todo esto una colección de incentivos para no invertir en esta nación, por ello es que, el cierre de esa empresa norteamericana que ha dejado desempleados a 500 trabajadores, no es otra cosa que la ausencia de respuesta en políticas públicas de nuestro país para evita esas medidas drásticas, así como el nulo acompañamiento a las empresas, la falta de incentivos de cualquier tipo, partiendo de los fiscales, es ni mas ni menos que, la radiografía exacta que no se pretende defender la soberanía económica del país, la otra soberanía, que se ha quedado a su suerte como a estos desempleados, más los que se vayan acumulando con el paso del tiempo, en tanto que se siga hablando en la palestra oficial sobre “la defensa de la soberanía nacional”.

(Web: parmenasradio.org)

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