Silvino Vergara Nava
“Cuando el pueblo está sujeto
a las leyes, debe ser su autor.
Si el pueblo obedece leyes impuestas
por otro, cae en la esclavitud.
La ley deja entonces de ser
expresión de la voluntad general
y se convierte en
un instrumento del poder.”
Juan Jacobo Rousseau,
Todo de lo que se habla hoy en los medios de comunicación es sobre la reforma a la ley de amparo, reduciéndola a su pretendida aplicación retroactiva, pareciera que incluir esa disposición transitoria en el senado de la república “por alguien”, ya que nunca se ha dado el nombre y apellido de quien lo introdujo, es una forma extraordinaria de desviar la atención a las noticias que deberían de tener cimbrado al país.
Pareciera más, esta discusión de la aplicación retroactiva de la reforma a ley de amparo, una medida estupenda de desviar la atención a la poca población informada, pues es una realidad que en la sociedad actual, lo que menos interesa, son estos sucesos nacionales que aparecen en los medios de comunicación.
Con esta noticia, que dicho sea de paso tiene silenciadas penosamente a las universidades, facultades de derechos, ya se nos olvido y está pasando a segundo termino, desde el desabasto de medicinas en los centros de salud del país, lo cual es una realidad, hasta los lujosos viajes veraniegos de muchos políticos actuales, pasando por los desastres que se han suscitado que ya son innumerables, como es el caso de lo que se localizó en el Rancho de Jalisco de nombre Izazaga, lo que sucedió con la profesora pensionada de Veracruz que no coopero con el crimen organizado, los mayores casos de corrupción que se ha sabido de la Marina y el denominado: “huachicol fiscal”, o bien, del propio ex secretario de Gobernación de la administración pública federal anterior, el caso de mayor corrupción de mucho tiempo en México SEGALMEX, del cual ya nadie habla de eso, menos de los disturbios, daños y lesionados en la marcha del 2 de octubre, y los más de 30 muertos en Iztapalapa por la complacencia gubernamental de la circulación de muchos vehículos de carga, sin perder de vista los problemas de corrupción en las aduanas, es decir, hoy todo el debate circula con la reforma a la ley de amparo que se pretende aplicar de forma retroactiva.
Sin embargo, pocos son los entrevistados, consultados en los medios de comunicación respecto a que más hay de la reforma a la ley de amparo, dejando a un lado el problema de la retroactividad pretendida y que, eso no se ha sostenido claramente, pero que no es otra cosa más que una ayuda a las autoridades que recaudan impuestos en México que ante su torpeza, burocratismo, arbitrariedad, amplia corrupción, pero sobre todo, ante la ficción de montos exageradísimos de adeudos fiscales de los contribuyentes, no pueden cobrarlos.
Es una realidad que existen actualmente muchos adeudos fiscales sumamente millonarios con que cuentan los contribuyentes que la autoridad esta imposibilitado para cobrar, por lo cual la pretendida reforma a la ley de amparo, no es otra cosa más que un empujón a las autoridades recaudadoras para cobrar.
Ya se ha dicho en la pobre exposición de motivos de la presidencia de la Republica, que parece más un ensayo de estudiante del primer semestre de la licenciatura de cualquier universidad de este país, que atendiendo a que se ha usado en exceso el juicio de amparo y se ha abusado de él, es por lo que se proponen esas reformas legales, argumento que desafortunadamente no es jurídico, sino meramente una denostación política, lo que demuestra que hoy la política está sobre el derecho y no el derecho sobre la política, lo cual es el símbolo más palpable de la crisis que vive el Estado de derecho en este país.
Y es que, la reforma a la ley de amparo, no es solamente sobre ella esta propuesta de reforma, sino que en ese mismo paquete de reformas hay otras dos, la que corresponde al código fiscal de la federación y a la ley orgánica del tribunal federal de justicia administrativa, esto es las disposiciones legales que establecen los medios de defensa a los contribuyentes, por ende la reforma a la ley de amparo es meramente recaudatoria, lo que demuestra que existe un sinnúmero de adeudos fiscales imposibles de cobrar, pero que allí están sin poder hacerlos efectivos y que lo más seguro es que un organismo internacional, llámese como se llame, ya reprendió a la administración publica federal respecto a la cantidad enorme de adeudos fiscales que no puede cobrar a los contribuyentes. Sería demasiada presunción que un funcionario hacendario se haya cerciorado de ello, y por eso es que se está pretendiendo modificar estas tres leyes; el código fiscal de la federación, en particular para el recurso de revocación, la ley orgánica del tribunal federa de justicia administrativa para el juicio contencioso administrativo y la ley de amparo para ese juicio, con el propósito de dejar la vía amplia para mejorar la recaudación hacendaria.
Sin embargo, agilizar el cobro de los adeudos fiscales, sea como sea, a costa de lo que sea, sin previamente conocer el origen de esos adeudos fiscales de los contribuyentes, que muchas de las ocasiones es por el problema de la imposición en el uso de los medios digitales a todos los contribuyentes que generaron multas, adeudos fiscales, incumplimientos por no contar con la firma electrónica, no verificar el buzón tributario, etc., no es otra cosa más que mantener viva en plena “cuarta transformación”, el famoso dicho de Emiliano Zapata: “¡Fusílenlo primero y averigüen después!” , que dicho sea de paso, también se le atribuye a Porfirio Díaz y a Victoriano Huerta. Aquí, en la actualidad con esta reforma a esas tres leyes, es: “recauden primero, averigüen el origen del adeudo después”. (Web: parmenasradio.org)