Silvino Vergara Nava

“La erosión de las democracias tiene

lugar poco a poco, a menudo a pasitos

diminutos. Cada uno de esos pasos,

por separado, se antoja insignificante:

ninguno de ellos parece amenazar

realmente la democracia.”

Steven Levitsky y Daneil Ziblatt

En días pasados de este mes de octubre de 2025, se declaró por las instituciones del Estado de Perú a la actual presidenta de México, como persona “non grata”, debido a las facilidades que se establecieron por el gobierno mexicano para una participante del gobierno de uno de tantos gobiernos que ha tenido Perú que regularmente acaban en la cárcel o con procesos judiciales abiertos por corrupción, malversación de fondos, etc., esa declaratoria es una noticia desafortunada que simplemente paso desapercibida.

Y es que, ante tanta noticias con que contamos; la inseguridad pública, el crimen organizado, la toma de carreteras, los reclamos de los agricultores, el homicidio del presidente municipal de Uruapan, los casos de corrupción sin parangón alguno, las inundaciones que han dejado a su suerte a miles de habitantes, el huachicol fiscal, la marina en los problemas en las aduanas del país, la reforma a la ley de amparo, los 20 decretos de reformas constitucionales en solamente 13 meses, las argumentaciones “jurídicas” en las sesiones de la Corte, la renuncia de algunos de los magistrados y jueces nombrados electoralmente, el amplísimo margen de facultades de comprobación con que se ha dotado a la autoridad fiscal para recaudar a como de lugar en 2026, la desaceleración económica en 2025, el bajo crecimiento económico que se auspicia para este año, el incremento de los empleos en la economía informal, los datos que determinan que el 56% de los empleos los suministra la economía informal, la parálisis en las instituciones gubernamentales en la expedición de trámites administrativos permisos, licencias, etc., todas estas noticias y otras mas, que son muestra de un país convulsionado, desde luego que la declaratoria de persona: “non grata”, pasó a segundo termino, sobre todo por lo que hoy representa Perú para México, y desde luego, lo que representa México para Perú.

Hay que recordar que en los tiempos de las colonias españolas, previo a las independencias de ambos países, un barco cargado de plata y otros productos de este amplísimo y adolorido continente americano, transitaba del puerto de Acapulco, hoy abandonado por los turistas ante los riesgos constantes de la toma de la autopista, del crimen organizado que convive en las zonas turísticas de ese puerto y de lo que quedó de la infraestructura que dejó el último huracán, del que la voz oficial sostuvo que no se tenían datos que iba a ser tan contundente, desde ese bello puerto y ahora contaminadas playas de Acapulco, embarcaban los barcos provenientes del Callao, el puerto más importante de Perú, situado a un costado de su capital Lima, para posteriormente, zarpar a las Filipinas, de esa forma, la economía de esos tiempos circulaba por estos puertos, de suma importancia para la economía de la corona española, de las Filipinas, de la Nueva España y del Virreinato de Perú.

Si esta declaratoria de persona “non grata”, hubiera sido llevada a cabo en esos tiempos, o bien actualmente, por otra nación, como pudiera haber sido un país de América del Norte, China, Japón o algún país de Europa, otra cosa hubiera sucedido, pero desafortunadamente, nos enseñaron la historia de nuestras naciones de América latina a que siempre veamos hacia el norte y nunca entre nosotros los países hermanos de América latina, que somos tan iguales desde la Patagonia hasta el rió Bravo y unos kilómetros mas adelante, por eso es que, lo que sucede en esos países del sur, parece que resulta insignificante, como se ha nombrado penosamente a la presidencia de nuestra nación.

Se considera que, nombrar por un Estado a una persona extranjera como: “non grata”, implica su inmediata expulsión de ese país, no se requiere de justificar la determinación como “non grata”, que normalmente se lleva a cabo debido a un exceso de funciones, comportamiento inadecuado, o posturas políticas incorrectas para esa nación. En resumen, se trata de una censura grave de un gobierno sobre una persona, indeseable o no bienvenida a ese territorio. Esa declaratoria es totalmente indignante para México, sobre todo para los ciudadanos de a pie, que nunca entendimos la necesidad de implementar por el gobierno mexicano esas facilidades a una funcionara de un gobierno extranjero, que de paso no sabíamos su nombre, ni su cargo, protección gubernamental que quisieran tantos de los funcionarios públicos mexicanos que hoy viven a su suerte ante todos los peligros que representan sus cargos, aquellas mujeres y hombres que por vocación se encuentran en esas funciones, y que sí los hay, desde luego que, los oportunistas y cómplices no requieren de ninguna protección, porque no corren ningún riesgo.

¿Qué dirán los miles de ciudadanos de a pie mexicanos y peruanos de esta declaratoria?, aquellos que han formado familias México-peruanas, los que tienen relaciones comerciales, académicas, culturales, deportivas, universitarias, con esta relación que se ha conformado entre estos dos gobiernos, o bien, ha resultado tan insignificante para estos ciudadanos, como para nuestro gobierno mexicano que esta más preocupado por no naufragar en este océano de problemas, que lo que suceda con esa vieja relación que nació de la ruta Acapulco-Callao, que ha naufragado como muchas de las instituciones gubernamentales de la actualidad.

(Web: parmenasradio.org)

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