Silvino Vergara Nava
“Lo que tenemos ante nosotros
es la perspectiva de una
sociedad de trabajadores
sin trabajo, es decir, privados
de la única actividad que les queda.”
Hanna Arendt
¡Un mundo sin empleos!, tal parece que no hay alternativa para promover el empleo en las políticas públicas del mundo occidental de la actualidad, hay que recordar que poco antes del fin de la segunda guerra mundial, por allí de 1944, se reunieron una gran cantidad de países en el balneario estadounidense Breton Woods, para fijar las políticas mundiales del fin de la guerra, dentro de las cuales, además de sentar las bases de los organismos internacionales para impulsar la economía mundial, se encontraba dentro de estas políticas el fomento al empleo por parte de las naciones, esto es, el auge del capitalismo productivo.
Desde luego que, en esos tiempos después de una Europa destruida no había más escapatoria que impulsar el empleo y de paso los denominados derechos sociales, pues de no haber sido así, lo que hubiera sucedido entre la propia población era el entallamiento de una guerra civil, es decir, una guerra de todos contra todos, la lucha por la simple comida, las guerras de hambre si es que no hubiera difundido el empleo y los derechos sociales, que su auge en el mundo europeo fue en la década de los 50 y parte de los 60 del siglo pasado, esto es hasta que iniciaron las crisis del precio del petróleo.
Con el paso del tiempo y de los sucesos que se presentaron en la economía y en la tecnología, se fueron cambiando las necesidades mundiales, así como algún día se requirió de los empleos, ochenta años después, es decir, en la actualidad sucede lo contrario, hoy no resulta indispensable que las naciones se preocupen por fomentar el empleo, pero si por fomentar otros derechos sociales.
Las estadísticas mundiales así lo determinan, cuando los grandes capitales del mundo mudaron sus fábricas a Asia, particularmente a China y los denominados tigres asiáticos, de lo que también nos toco en México y América latina una probadita, lo que ocasionó fue la gran cantidad de desempleo en los países de origen de esas inversiones, esto provocó que se tuviera que fomentar por los gobiernos ante su población otro tipo de acciones, tal es el caso de impulsar el estudio, por ejemplo, las universidades se expandieron en sus especialidades, maestrías, doctorados y post-doctorados, de la misma forma que se expandió la industria del entretenimiento, el óseo, etc. el giro sobre la actividad económica que se redujo a trabajos de oficina, ya que se expandieron las empresas de servicios, particularmente de logística, publicidad y financieros, pues las mercancías se estaban procesando en otros países.
El problema es que esos procesos masivos de mercancías van a un ritmo que rebasa a los consumidores, por ello es que resulta necesario fomentar, más que empleos en los países del mundo occidental, hay que fomentar consumidores de esas mercancías, pues sino la cadena mundial del abasto de mercancías generará una catástrofe financiera.
Cómo es sabido, por ello se han impulsado en el mundo las pensiones para la población, que son cantidades mínimas para muchas necesidades, pero suficientes para el consumo diario, de esa forma y legitimadas esas pensiones como supuestos derechos humanos artificialmente creados por le propio Estado, es que se propagó la entrega de esas pensiones en las naciones a los ciudadanos, así estas naciones occidentales se preocupan por esas dadivas a sus ciudadanos, se legitiman con que resultan aparentes derechos humanos, y provoca que los derechos humanos más importante, pasen a segundo término, como la adecuada administración de justicia.
De esta forma es que los países consumidores, dentro de los que se encuentra nuestra nación, no requieren de empleados, no requiere de fomentar el empleo, lo que se propone es establecer cargas y obligaciones laborales excesivas a los patrones, a las empresas para que se convierta cada día más complicado contratar personal, es más a la par que avanza la tecnología de la información, es que se ha puesto al alcance de todos la denominada inteligencia artificial, que tiene como prioridad capacitar a los seres humanos para tarde o temprano se empiece a sustituir al empleado de carne y hueso por estos sistemas de la información.
El resultado ha sido perfecto, pues por un lado, siguen circulando las mercancías y se ha incrementado el consumo de las mismas, los costos con la tecnología y con los sueldos bajos en los países maquiladores permiten cumplir con el cometido.
Por su parte, las naciones se deben de concentrar en fomentar el consumo y eso lo hacen con las pensiones, que se legitiman con que se trata de derechos humanos que hay que proteger, ya no se preocupan por fomentar el empleo, porque en este modelo económico de todas formas no existe.
Y para rematar las financieras mundiales, las grandes empresas transnacionales distribuyen préstamos a las naciones para poder mantener esas pensiones y de paso, de la ganancia económica de esas entidades, tienen adicionalmente amarrado al cliente-estado que están cada día más desprestigiadas, pero que lo tienen presionado para implementar permisos, autorizaciones a las empresas extranjeras.
Las políticas económicas mundiales han cambiado por eso en lugar de andar buscando empleos, lo que estamos buscando es a patrones.
(Web: parmenasradio.org)