Parte I

Silvino Vergara Nava

“La humanidad debe elegir entre la

Libertad  y la felicidad, y para

 la mayoría, la felicidad es mejor.”

George Orwell

(Eric Arthur Blair) 1984

A este nuevo sistema en el mundo occidental, económico, político, jurídico y social que se le denomina mala y equivocadamente: “neo-liberalismo”, que de liberalismo no tiene nada, mejor llamado: tecno-populismo (Slavoj Zizek) o bien, tecno-feudalismo (Yanis Varoufakis) que desafortunadamente, nos ha tocado vivir, tiene a los ciudadanos de a pie, a la población totalmente acorralada.

Pareciera que se ha cumplido con esa novela escrita en 1949, sobre lo que sucedería en el futuro, que para su escritor George Orwell era 1984, y que citaba: “El hombre necesita obedecer. La libertad individual no existe. La libertad es esclavitud. Sólo cuando el individuo se somete completamente al Partido alcanza la felicidad.”

Efectivamente, la libertad y la felicidad, son dos caminos diversos que se pueden tomar, no son lo mismo, o hay libertades o hay felicidades, y el sistema actual, nos implantó una especie de felicidad, el sistema no implementó libertades, con lo que se cuenta es con una especie de felicidad maquillada, pero que en realidad es una felicidad del consumo, de esa forma se ha asumido la felicidad en el mundo occidental actual.

Por eso es que, esa denominación populista de “neo liberalismo”, no es nada apropiada, porque no hay libertades, desde luego, visto desde el ciudadano común, las libertades las tienen las grandes empresas, las grandes corporaciones, desde luego, los propietarios de esas grandes corporaciones, a esos que un periodista ruso siguió en sus reuniones en donde toman las decisiones mundiales, piden informes y dictan ordenes a los presientes de las naciones, en el denominado “Club de Bildemberg”, y que Daniel Estulin, ha descrito algunas políticas mundiales que han salido de esas reuniones, como es el caso de la desaparición del dinero en efectivo, por citar una de ellas.

Esta felicidad se ha limitado a una libertad de consumo, por eso es que los parámetros actuales para medir la pobreza en las naciones, no atienden a otra cosa más que a delimitar que los pobres, como lo ha sostenido Zygmunt Bauman, no son los que no cuentan con un empleo, o una actividad económica fija, duradera y sostenible, sino los que no cuentan con capacidad de consumo, por ello es que hoy, las políticas públicas en las naciones no son estimular la producción, pues esa le corresponde a las grandes empresas, ni menos aun estimular el empleo, este ya no es necesario, para ello tenemos esos grandes avances tecnológicos, hoy llamada inteligencia artificial.

El ejemplo, lo tenemos con las dos ultimas administración públicas federales de nuestra nación, no hay interés alguno en estimular el empleo, la creación de empresas, lo poco que se dice al respecto es de dientes para afuera, porque en los hechos, en los cambios jurídicos, en las políticas públicas, es lo que menos interesa, ya que eso le corresponde a las grandes corporaciones, lo que se debe de estimular es el consumo, por eso es que, para sacar de la pobreza a los extremadamente pobres, no es generando empleos, ni empresas, es generando consumidores, esa es la función actual de los gobiernos, el mejor ejemplo de este sistema que no es de izquierda, ni mucho menos, es lo que ahora sucede con las pensiones en México, la única forma de sacar de la pobreza a la población es repartiendo dinero, sin condicionante alguna, simplemente por la edad, el sexo, el estado civil, etc.

La prueba la tenemos con la desgracia de las últimas inundaciones, los gobernantes ante los damnificados lo único que prometieron es control, es decir censar a los afectados, que es parte de estas políticas públicas y a repartir dinero, no el restablecimiento de la economía de ese lugar, la manera de buscar reactivar los empleos y los negocios de esos lugares, prueba de ello es que a la fecha no hay decreto alguno para que SAT o IMSS, pretenda implementar alguna medida de consuelo fiscal para toda esa gente, en su calidad de contribuyentes, sino simplemente dar dinero, como el pensamiento de aquel “junior”, diciendo que con dinero se resuelve todo, aunque no se tenga el dinero, ni se tenga idea para que utilizarlo.

Y es que, con esas dadivas que se dan a la población, se genera el consumo, se pone a disposición del ciudadano de a pie, un sistema de salud pésimo para que con el dinero con que cuenten acudan a las farmacias y clínicas particulares, para muestra basta con analizar que lo que más ha crecido en las ciudades son los hospitales –de cadenas particularmente- y las farmacias –también propiedad  de un solo grupo- porque  acudir a los sistemas de salud públicos es jugarse la vida.

Pero eso no es todo, esto mismo sucede con la educación pública, acudir actualmente a la educación pública es para consumir el tiempo, tener en que entretenerse, o bien, justificar que se está haciendo algo con sus vidas ante sus padres y familiares, pues bajo esa regla no escrita en la educación, de que no hay que estresar al alumno, no hay que reprobarlo, que todos tienen el derecho de entrar a las universidades, sin importar sus capacidades, vocaciones, inquietudes, entonces, se ha implementado un sistema educativo público pésimo, y dicho sea de paso, para allí va el privado también y, lo que provoca es que, los padres de familia o tutores que tienen mayor capacidad económica y de raciocinio, prefieren mudar a sus hijos a escuelas particulares, por lo cual, esa pésima educación pública esta invitando, como lo hacen los servicios de salud pública, acudir a las instancias privadas, que para ello estas son, en la gran medida, controladas por esas grandes empresas, monopolios, o en su caso, subsidiadas por las empresas del sistema financiero, que precisamente otorgan a esos empresarios dueños de hospitales, clínicas, farmacias y escuelas financiamiento para mantener sus empresas, viviendo esos empresarios endeudados permanentemente, con esas grandes corporaciones financieras.

(Web: parmenasradio.org)

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