ArtículosPresupuesto 2021: ¿por qué austeridad y no eficacia?

septiembre 8, 2020por CCA PUEBLA0

Dr. Silvino Vergara Nava

«[…] cuando al tratar de disminuir la deuda pública
mediante la austeridad se le aumenta
al limitar la actividad económica y el consumo
que podría dar lugar a unos mayores ingreso
por el Estado».

Daniel Innerarity

Este martes 8 de septiembre de 2020, se presentará el denominado paquete económico (obligación constitucional que tiene el presidente de México de entregar al Congreso de la Unión las iniciativas de la ley de ingresos y el presupuesto de egresos para el ejercicio fiscal del próximo año), que tendrá que ser aprobado para su entrada en vigor el 1 de enero de 2021.

Parece que lo esperado es inminente: un programa de presupuesto de egresos sustentado en la austeridad, es decir, en el recorte a gastos del Estado. Ahora bien, aunque es cierto que hay demasiados gastos del Estado superfluos, también lo que es muy muy distinto hablar de austeridad que hablar de eficacia en el gasto público y, por tanto, las consecuencias son abismales entre uno y otro término; consecuencias que afectan, sobre todo, a la población.

Un programa de austeridad tiene como característica que el gasto se recorta por recortarlo, nada más; radicalmente, se pasa con una podadora sobre él para rasurarlo, muchas veces sin que se vea aquello en lo que se dejará de gastar. Por ello, hoy ha salido en los medios de comunicación casos como el de la falta de papel en las oficinas de gobierno, el de la falta de agua en los museos o que, en los juzgados y tribunales, no hay servicios de fotocopiado. Por ende, el problema de esa «rasurada» al gasto público de una nación es la de provocar muchos más daños que los que pretende evitar.

Por su parte, los presupuestos eficaces son muy distintos a los austeros. En estos casos, se busca optimizar el gasto, es decir, excluir, con un razonamiento claro, cuál es el gasto público que puede quedarse para otra ocasión y cuál es al que se le debe dar prioridad. Todo ello, partiendo de la idea de que el gobierno no está para ahorrar ni para guardarse sus actividades y acciones, sino que para garantizar y respetar los derechos de los gobernados.

Ahora bien, esta crisis económica recuerda tanto la crisis de la década de los treinta del siglo pasado, en la que hubo un programa que le permitió a Estados Unidos de América salir de la crisis, a saber, el denominado New deal. Fue un programa que detonó en muchas obras públicas y contrataciones de empleados para trabajos y labores de urbanidad, y se llevó a cabo —a decir de la historia— por todo el territorio de aquella nación. Por ende, lo que se promovió fue, precisamente, no el gasto austero, sino el eficaz. Éste fue el que, en parte, les permitió salir de la crisis. Desde luego que el otro «empujón» lo dio el hecho de que los Estados Unidos de América hayan intervenido en la segunda guerra mundial. Pero ese programa norteamericano bien debería ser analizado por la administración pública federal, que —a propósito— pareciera solamente ver hacia el norte.

El problema con los presupuestos austeros es que no permiten impulsar la actividad económica y, por el contrario, estancan aún más la actividad económica de la nación; sobre todo, si se considera que estamos en pandemia. Razón por la cual, precisamente, es necesario estimular las actividades económicas del país para que, con ello, haya más consumo entre la población; lo cual detona en el pago de impuestos, en particular, de los impuestos al consumo y los que gravan las utilidades. Pero si se presenta un presupuesto austero, se promoverá la pasividad en la actividad económica, en el consumo de la población. Por ello, mucho se ha mencionado que, desafortunadamente, la reactivación económica, tan ansiosamente esperada en este país después del confinamiento, será también después de este sexenio.

Por otro lado, no hay que perder de vista que en esta semana se cumple un aniversario más del 12 de septiembre de 1909, fecha emblemática, debido a que en ella se eligió a Emiliano Zapata para representar a los pobladores de Anenecuilco y Ayala, poblaciones golpeadas por los gobiernos de esos tiempos; fecha olvidada por el sistema gubernamental. A quien interese conocer sobre este tema y este pasaje de la historia: VERGARA NAVA, SILVINO, El Plan de Ayala desde otra mirada, Puebla, Pármenas, PaideiaMX, 2019, y se puede adquirir en: parmenasradio.org, teléfono 22 22 40 0986.

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